Misión: Imposible- Nación Secreta
Continúa la cascada de secuelas, remakes y spinoffs, que reiteran la crisis de creatividad y la incapacidad para contar nuevas historias. A los grandes estudios no les preocupa, porque los estrenos que avasallan este verano, aunque basados en historias previas, han ...
Continúa la cascada de secuelas, remakes y spinoffs, que reiteran la crisis de creatividad y la incapacidad para contar nuevas historias. A los grandes estudios no les preocupa, porque los estrenos que avasallan este verano, aunque basados en historias previas, han resultado muy exitosos en taquilla. Mundo Jurásico, Terminator: Génesis, Misión: Imposible-Nación Secreta, y para la esta semana Los Cuatro Fantásticos, ejemplifican que, desde hace años, no hay nada nuevo bajo el sol. Muchos efectos, 3D, 4D, explosiones, persecuciones, pero las historias siguen siendo las mismas. La quinta película en la saga Misión: Imposible, que llega a nuestras carteleras: Misión: Imposible-Nación Secreta, dirigida por Christopher McQuarrie, que se suma a la lista de cinco directores que han encabezado la anteriores entregas. Se trata de la franquicia surgida de la famosa serie de televisión del mismo título, que se estrenó en 1966, en el contexto de la Guerra Fría, y la paranoia del mundo capitalista (“los buenos”) del que se desencadenara un holocausto nuclear provocado por los comunistas (“los malos”). En la serie de televisión, creada por Bruce Geller, estuvo al aire de 1966 a 1973, cuando el tema de los agentes secretos y el espionaje estaba en apogeo en el cine y la televisión.
Fue la época de Los vengadores, Espías en conflicto, El súper agente 86, El agente de C.I.P.O.L., Los campeones. El reparto fue cambiando, pero desde la segunda de las siete temporadas se mantuvo a Peter Graves como Jim Phelps, líder del grupo de especialistas al servicio de la MIF, en español FMI. (Fuerza Misión Imposible). El recientemente desa-parecido Leonard Nimoy formó parte del elenco, algo que muy pocos recordaron con motivo de su muerte, por la fuerte imagen de su Señor Spock. El tema musical de Lalo Schifrin es ya todo un clásico. La fórmula en las películas ha sido la misma de la serie, que concluía una historia en un solo capítulo, máximo dos. Phelps era llamado para recibir instrucciones para una nueva misión desde un dispositivo sofisticado para la época y, hasta donde yo recuerdo, nunca dijo que no aceptaba. Cada miembro del grupo tenía una especialidad, eran expertos en la elaboración de máscaras y la suplantación de identidades. En este contexto la primera película de Misión: Imposible llegó a los cines en 1996 con buena respuesta de público y el trabajo de Tom Cruise, que cumple a pesar de ser un actor plano, ya que la historia demanda de él más preparación física que actoral.
En esta quinta entrega Misión: Imposible-Nación Secreta, McQuarrie dirige y coescribe un argumento atractivo que vuelve a las bases de la propuesta original. Se inicia dentro de los cánones establecidos en las anteriores: Ethan Hunt (Cruise) y sus compañeros en la MFI realizan una misión para recuperar la carga letal de un avión enemigo. Hunt no lo alcanza en tierra y decide saltar y se queda colgado de una escotilla en espera de que su compañero Benji, el británico Simón Pegg, abra por control remoto una compuerta. La secuencia es espectacular con Tom Cruise agarrado como puede, mientras la gigantesca nave despega a toda velocidad. Su siguiente misión es recibida en la cabina privada de una tienda de discos, pero ahora las cosas se salen de la línea, pues Hunt descubre que hay un complot encabezado por un malévolo “Sindicato”, que trata de acabar con él y con la FMI para imponer un nuevo orden mundial. Mientras tanto, su superior y amigo, el agente William Brandt, Jeremy Renner, quien repite después de Misión: Imposible-Protocolo Fantasma, de 2011, tiene que lidiar con un furioso director de la CIA interpretado por Alec Baldwin, empeñado en desmantelar la FMI. Acompañan también a Tom Cruise, la sueca Rebecca Ferguson, como una ruda y enigmática doble agente, y el villano Sean Harris, Ving Rhames, que repite como Luther. Esta vez Hunt está solo, sus enemigos lo persiguen para asesinarlo y sus jefes ya no creen en la efectividad de su trabajo. Película de fórmula que, hay que reconocerlo, funciona muy bien, tiene ritmo constante, y podría ser la mejor de la saga. Entretenimiento puro.
