En los jardines del rey
Los títulos tienen su razón de ser, tanto dentro del argumento como con fines comerciales. Obviamente pueden resultar más o menos atractivos para el público potencial de una película. A veces su traducción textual se hace difícil, pero en este caso en particular el ...
Los títulos tienen su razón de ser, tanto dentro del argumento como con fines comerciales. Obviamente pueden resultar más o menos atractivos para el público potencial de una película. A veces su traducción textual se hace difícil, pero en este caso en particular el título original en inglés, A Little chaos (Reino Unido, 2014), se pudo haber traducido tal cual como Un poco de caos, que resultaría atractivo comercialmente. Ni modo, nos quedamos con la cursilería de En los jardines del rey que, por cierto, es también un centro turístico en Cuba, no se vaya usted a confundir.
Está dirigida y coescrita por el actor británico Alan Rickman. El argumento recrea una ficción en la corte del rey Luis XIV al que interpreta pomposamente el propio Rickman. Cuenta la historia de Sabine (Kate Winslet), una mujer de campo dedicada a la jardinería que vive sola y en estrecho contacto con la tierra y la vegetación. Un día se presenta ante el encargado de los jardines del rey, Andre (Matthias Schoenaerts), buscando ser la diseñadora del nuevo proyecto del caprichoso monarca para su palacio de Versalles.
Winslet y Rickman ya trabajaron juntos hace 20 años en Sensatez y sentimientos. Cuando le preguntaron a la actriz en qué han cambiado ambos, contestó desenfadadamente “creo que estamos más gordos y sin duda más viejos”. Lo que es innegable es que ella sigue siendo una espléndida actriz, y lo confirma con En los jardines del rey, ya que su actuación es lo mejor de la película. Aunque Titanic no fue su primer trabajo sí fue el que la lanzó al estrellato, y desde entonces se ha distinguido por ser una actriz con mucha personalidad, distinguida, elegante y sensible. En A Little chaos, Kate Winslet da vida a Sabine, una mujer de origen plebeyo que poco a poco va llamando la atención en la corte misógina del Rey Sol, del siglo XVII, en la que las mujeres eran vistas como mero ornato y vehículo de placer para los hombres. No pensaban, y si lo hacían sólo eran tonterías, y el que una artista especializada en arquitectura y jardinería del paisaje pretendiera realizar un trabajo propio de hombres era muy criticado y ferozmente combatido. Sabine además vive atormentada por un pasado doloroso que la hace aislarse aún más.
Andre percibe en ella, a diferencia de los otros candidatos, una comprensión particular por las estructuras que se salen del orden riguroso y geométrico que predominaba en los diseños de los famosos jardines. Al mismo tiempo entre ambos surge una atracción que le da el toque romántico a la historia y que desliza una buena dosis de caos en sus vidas.
En los jardines del Rey es una película muy conservadora, en la que Rickman no arriesga y parece haber tenido ciertas dificultades para actuar y dirigir al mismo tiempo; su interpretación de Luis XIV no es muy distinta a lo que estamos acostumbrados a ver. Stanley Tucci está poco aprovechado como Phillipe Duque de Orleans, el hermano menor del rey, pero cuya influencia en la historia es mínima, convirtiéndolo en un personaje innecesario. El belga Matthias Schoenaerts luce plano como Andre, sin matices, ni aún siendo el dulce enamorado. La puesta en escena es aceptable pero se percibe un presupuesto modesto. Realmente la que tiene la mesa puesta para lucirse y hacer la película digna de verse es Kate Winslet. Es expresiva y sensual, siempre es un placer verla actuar. En los jardines del Rey descansa sobre sus hombros y la saca delante de manera muy convincente. Si está harto de los superhéroes, ésta es una opción diferente.
