Invencibles
En el año 2013, en medio de un gran escándalo, el actor Gérard Depardieu renunció a su pasaporte francés al considerarse insultado por los que criticaron su “exilio fiscal” a Bélgica. El entonces primer ministro socialista JeanMarc Ayrault se refirió a la salida ...
En el año 2013, en medio de un gran escándalo, el actor Gérard Depardieu renunció a su pasaporte francés al considerarse insultado por los que criticaron su “exilio fiscal” a Bélgica. El entonces primer ministro socialista Jean-Marc Ayrault se refirió a la salida de Francia del actor como un “acto ruin”, y a esa crítica se sumaron numerosas voces en diferentes medios franceses. Depardieu se defendió argumentando que de los muchos millonarios que dejaron Francia buscando ventajas fiscales en Bélgica sin tener que adquirir la nacionalidad, él había sido el más atacado, lo cual consideraba injusto y lo motivaba a renunciar a su condición de ciudadano francés. Gérard Depardieu, de 68 años, recibió la nacionalidad rusa hace dos años de manos del propio Vladimir Putin, y dice que estaría dispuesto a morir por ese país.
Es uno de los actores franceses más conocidos del mundo, que además hace gala de excesos con el alcohol, la comida, los escándalos. Dice que ha ido coleccionando pasaportes de “países que amo” en los que las condiciones fiscales no son tan astronómicas como en Francia.
Muy presente está el tema de los migrantes y cambios de nacionalidades en Francia en su más reciente comedia estrenada en México, Invencibles (Les invincibles, Francia, 2013). Dirigida por Frédèric Berthe con una idea original de Atmen Kelif, se trata de una película que se disfruta más si no se le exige mucho.
La historia tiene como eje la amistad entre Momo, el propio Kelif, y Jacky, Depardieu. Momo es un argelino indocumentado de 40 años que, aunque es una buena persona, no tiene oficio ni beneficio. Desde niño ha desarrollado una habilidad asombrosa para un juego muy popular en Europa: la petanca, que se juega con bolas de madera y metal. Momo navega con bandera de bobalicón y junto con Jacky estafan a quienes los retan, también buenos para nada, y en las apuestas salen siempre ganando.
Podríamos decir que Jacky es Depardieu en el papel de Depardieu, incluyendo sus problemas con la nacionalidad, pero con la diferencia de que el actor es millonario y su personaje no tiene un centavo y está lleno de deudas. Fuera de eso es dicharachero, bebedor y prefiere no tener que esforzarse demasiado. En el talento de Momo para la petanca ha encontrado la pareja perfecta para “sobrevivir” haciendo trampa.
Un empresario vivales y corrupto decide un día que hay que reactivar la petanca y organizar un campeonato “mundial” que consolide la importancia y las raíces de este deporte en Europa y algunos otros países. El premio ofrecido para el campeón es de 500 mil euros. De inmediato, Jacky empieza a preparar a Momo para que se presente a la convocatoria, en la que se formará la selección que represente a Francia.
A partir de ese momento el flojísimo guión de Atmen Kelif, que al menos en esta película resulta mejor actor que escritor, sigue a los dos amigos en sus esfuerzos para que Momo consiga lugar en el equipo nacional enfrentando las trampas de una supuesta federación y, sobre todo, las prácticas racistas y discriminatorias que Momo sufre por su condición de argelino e ilegal.
Las subtramas no están bien trabajadas, como el personaje de la mamá de Momo, que daba para mucho más en el tema familiar, o los negocios chuecos del empresario y su federación. La crítica al maltrato a los migrantes, como tal, se desvanece con algunas frases que le restan profundidad.
Como le dije al principio, con Invencibles se pasa el rato y punto.
