El club de los incomprendidos

Como comentaba aquí mismo en días pasados, el cine estadunidense y sus estereotipos no sólo permean en México, sino en prácticamente todo el mundo. Un buen ejemplo es la película española de 2014, El club de los incomprendidos, actualmente en cartelera. Está basada ...

Como comentaba aquí mismo en días pasados, el cine estadunidense y sus estereotipos no sólo permean en México, sino en prácticamente todo el mundo. Un buen ejemplo es la película española de 2014, El club de los incomprendidos, actualmente en cartelera.

Está basada en la novela Buenos días princesa, del escritor Francisco de Paula Fernández, que firma con el sobrenombre Blue Jeans. Se suma a otras comedias románticas para adolescentes, con poca sustancia, que han tenido cierto éxito en España y fuera de ella como Tres metros sobre el cielo, Tengo ganas de ti, etcétera.

Sigue a Valeria, una joven de 16 años que es obligada a abandonar ciudad, escuela y amigos para viajar a Madrid con su madre que se ha divorciado del papá.

No oculta su disgusto al verse en un entorno totalmente nuevo en el que siente que no encaja, mientras la mamá (Aitana Sánchez-Gijón) echa a andar un bar en una vieja casa en la que viven.

Su llegada a una nueva escuela no ayuda mucho, pues a pesar de ser una joven muy bonita, se siente bicho raro y es recibida con cierta hostilidad que regresa de la misma manera, por lo que tiene que someterse a una especie de castigo asesorado con otros bichos como ella.

Así, dos jóvenes y cuatro chavas forman un grupo que recibe terapia en la biblioteca de la escuela, en donde cada uno expondrá su forma de ser, sus problemas, miedos, inseguridades. Cuando se sienten identificados deciden fundar el club de los incomprendidos del título.

En efecto todo esto recuerda un gran clásico para adolescentes de la generación de los 80: El club del desayuno o El club de los cinco, como se conoció en México. Dirigida por John Hughes, gira en torno a cinco estudiantes inadaptados, con diversos problemas en sus casas, conflictos con la autoridad, agresivos. La magia de la película es que toda transcurre dentro de la biblioteca donde son obligados a permanecer una mañana de sábado. En ese contexto empiezan a bajar la guardia para permitir que afloren sus verdaderos fantasmas y personalidades.

Esa compleja transición de la infancia a la edad adulta que se llama adolescencia, se hace aun más difícil cuando hay crisis en el tejido social con problemas matrimoniales y familiares, y como esos abundan hoy en día, el tema se hace muy cinematográfico y relativamente fácil de desarrollar en la pantalla.

La fórmula es muy simple: un grupo de actores jóvenes con buena química que se compone de la nerd superdotada, el feo con poco atractivo, el galán rico, pero solitario, la niña bonita e ingenua, la maltratada en casa, la de cascos ligeros, el que se enamora de la que lo ignora, el que ignora a la que lo quiere, etcétera... una larga lista de clichés. A eso se añaden a veces algunos adultos arbitrarios e intolerantes, pero se nivela con uno que sea buena onda, se repasan canciones y se filman secuencias tipo videoclip y el producto puede venderse bastante bien.

El club de los incomprendidos, primer largometraje de Carlos Sedes, quien cuenta con larga trayectoria en la televisión española, se distancia de esa línea más analítica de El club del desayuno y se queda en la fórmula fácil para optar por la comedia romántica vacía y superficial. Es ahí donde se separa del espectador, por la pobreza de la descripción de los personajes, las grandes lagunas del argumento en el que por momentos no pasa nada que valga la pena contarse,  y la abundancia de lugares comunes que se copiaron de otras propuestas, la mayoría provenientes del cine y la televisión norteamericanos.

No gaste su dinero.

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