Matar al mensajero
Basada en el libro Dark Alliance Alianza oscura del periodista norteamericano Gary Webb, llega a nuestro país con cierto retraso la película Matar al mensajero Kill the Messenger, Estados Unidos, 2014, dirigida por Michael Cuesta y adaptada al cine por Peter ...
Basada en el libro Dark Alliance (Alianza oscura) del periodista norteamericano Gary Webb, llega a nuestro país con cierto retraso la película Matar al mensajero (Kill the Messenger, Estados Unidos, 2014), dirigida por Michael Cuesta y adaptada al cine por Peter Landesman.
Cuesta tiene una larga trayectoria en la televisión de su país con series como Homeland, Elementary y Dexter, entre otras; Matar al mensajero es su quinto largometraje.
Se trata de un thriller político y periodístico en la línea de Todos los hombres del presidente, que despega muy bien, aunque con cierta lentitud. Hacia la mitad parece entrar a una resolución prematura que obliga a divagar un poco en su tercer acto. Faltó firmeza en la mano del director, aun así se deja ver.
Se inicia con una buena secuencia de créditos cargada de material original, recortes periodísticos, clips de noticiarios, declaraciones oficiales, fotografías, que refuerzan que vamos a ver una historia basada en hechos reales. En 1996, Gary Webb, un periodista y reportero de un pequeño diario local en la comunidad de San José, California, un poco harto del bajísimo perfil al que es acotado por sus empleadores, descubre algo que se convirtió en un escándalo de dimensiones gigantescas en el mundo: el gobierno de Estados Unidos, durante el mandato de Ronald Reagan, entre 1985 y 1986, vendió armas al gobierno de Teherán enfrascado en la guerra Irán-Irak, para financiar a la Contra Nicaragüense en la revolución de ese país. Valiéndose también de las redes de tráfico de cocaína que se distribuía en los humildes barrios de negros, acumuló millones de dólares con el objetivo de derrocar al gobierno de Nicaragua y el apoyo a la Contra.
Webb está interpretado en la película por Jeremy Renner, probablemente lo más valioso de la cinta. La historia descansa sobre sus hombros y lo presenta como un buen hombre de familia, con talento para la investigación periodística, que por una aventura ha tenido un distanciamiento matrimonial y trata de recuperar la relación con su esposa. El trabajo, por otro lado, lo apasiona y su descubrimiento, que al principio no imagina las consecuencias que tendrá en su vida privada, y el riesgo en el que pondrá a todos, lo hace de nuevo distante y ajeno para la familia.
Aburrido con trabajos medianos, a Webb se le acerca una guapa latina de acento desastroso (Paz Vega), que con segundas intenciones le da la punta del hilo de una complicada madeja que para Webb resulta irresistible intentar desenredar. Sus jefes acceden a publicar la nota que desencadena un escándalo de dimensiones internacionales convirtiéndolo en estrella, pero casi de inmediato aparecen los encargados de la oficina de “control de daños” de la CIA, y no le cuento más.
Matar al mensajero nos lleva a recordar Todos los hombres del presidente, dirigida en 1976 por Alan J. Pakula en la que se relata la investigación y denuncia de los periodistas Carl Bernstein y Bob Woodward que llevara a la publicación de los espionajes en el famoso Watergate, que acabó con la renuncia de Richard Nixon a la presidencia de los Estados Unidos.
Como thriller periodístico y político es muy superior a Matar al mensajero, porque en ésta, el director Michael Cuesta no alcanza a mantener el suspenso, elemento fundamental del género, al quemar casi todos sus cartuchos en los primeros 50 minutos de la película. Por otro lado, desliza una buena crítica a los medios de comunicación y el miedo y la manipulación de los contenidos que a varios los lleva a mejor quedarse, lamentablemente, bien callados.
Es el trabajo interpretativo de Renner el que mantiene la conexión con el personaje y los momentos realmente emocionantes de la película se derivan de su solidez y la presencia potente que tiene en la pantalla.
Es recomendable.
