Donde el corazón te lleva
El director, escritor y actor estadunidense Mike Binder estrenó el viernes en México Donde el corazón te lleva, otro horroroso traslado al español del original Black or WhiteBlanco o Negro, título que, como es lógico, tiene una razón de ser en el contexto del ...
El director, escritor y actor estadunidense Mike Binder estrenó el viernes en México Donde el corazón te lleva, otro horroroso traslado al español del original Black or White-Blanco o Negro, título que, como es lógico, tiene una razón de ser en el contexto del relato.
Como actor Binder es cumplidor, tiene amplia experiencia en la televisión y ha trabajado en algunas películas, aunque pocas han llegado a México. Como escritor y director es muy disparejo; hasta el momento, y con sus defectos, su película más lograda me parece La esperanza vive en mí (Reign over me, 2007), un drama en el que hace actuar a Adam Sandler, un actor muy limitado, en lo que puede ser lo mejor de su carrera junto con Punch Drunk love (Embriagado de amor) de Paul Thomas Anderson. La esperanza vive en mí es la historia de un hombre que perdió a toda su familia en el atentado a las Torres Gemelas del WTC, y que a través de un amigo empieza a reconstruirse.
Donde el corazón te lleva es un drama con tintes de comedia o viceversa, que gira en torno al muy trillado tema de las diferencias entre negros y blancos en Estados Unidos y sus dificultades para la convivencia y la formación de esquemas familiares interraciales.
Desde aquellos años de ¿Sabes quién viene a cenar? dirigida por Stanley Kramer en 1969, hasta la fecha, el tema del racismo y la discriminación en la sociedad estadunidense ha sido tocado en cientos de ocasiones por el cine. La premisa de Kramer, basado en un guión de William Rose, hoy se antoja anacrónica, pero en su momento causó gran revuelo que una joven blanca, cuyos conservadores padres estaban interpretados por Spencer Tracy y Katharine Hepburn, se apareciera con su prometido, nada menos que Sidney Poitier.
La película de Mike Binder está sobrepoblada de lugares comunes, aunque no le niego que tiene sus buenos momentos. Gira en torno a Elliot, un abogado que pierde a su esposa en un accidente, quedándose solo con su pequeña nieta Eloise, una niña mestiza cuya mamá murió al dar a luz y que veía en la abuela a su figura materna. Elliot está devastado por la muerte de su esposa, y el alcoholismo que inició cuando falleciera su hija se agudiza con esta nueva pérdida y empieza a beber desde el desayuno. Aún así hace un esfuerzo para seguir atendiendo a Eloise a la que adora y que, junto con su esposa, han hecho feliz, pero la abuela paterna entabla un pleito legal para que su hijo se quede con la custodia de la niña.
El protagonista es Kevin Costner, que no acaba de encontrar un proyecto que reactive su carrera, pero que cumple en el papel de Elliot, un buen hombre aunque muy resentido con el padre de su nieta, quien embarazó a su hija cuando ésta tenía 17 años y que entregó a la pequeña a los abuelos maternos sin volver a ocuparse de ella. Si era negro o rojo o verde, ese no parece ser su reclamo, sino el hecho de que fuera absolutamente irresponsable y que continuara siéndolo con problemas de adicción y vagando sin oficio ni beneficio.
La abuela paterna es Octavia Spencer, también una buena persona, matriarca de una numerosa familia que, aunque no viven con Eloise, la llenan de cariño cuando los visita. Su argumento para solicitar la custodia es el alcoholismo de Elliot.
El problema racial es usado aquí como un recurso del abogado de la abuela de la niña que, para ganar la simpatía del jurado y la juez (por cierto también negra), plantea que el rechazo de Elliot obedece a prejuicios raciales. Es interesante la secuencia en la que Elliot defiende su neutralidad sobre el tema, cuando dice que lo primero que ve en un negro que camina hacia él es el color de su piel, como seguramente éste lo primero que ve, es que él es blanco.
El racismo es una asignatura pendiente en Estados Unidos, que seguramente seguirá dando para muchas películas.
Entretiene.
