La teoría del todo
Entre lo más nominado y premiado de esta temporada está una película que sin duda tiene las características para merecerlo. La teoría del todo The theory of everything, Reino Unido, 2014 es una película de Working Title Films, distribuida por Universal Pictures. Es el ...
Entre lo más nominado y premiado de esta temporada está una película que sin duda tiene las características para merecerlo. La teoría del todo (The theory of everything, Reino Unido, 2014) es una película de Working Title Films, distribuida por Universal Pictures.
Es el cuarto largometraje de ficción del documentalista James Marsh. Está adaptada por Anthony McCarten del libro Traveling to Infinity: My life with Stephen (Viajando al infinito: Mi vida con Stephen), escrito por Jane Hawking, primera esposa de Stephen Hawking, el astrofísico y divulgador científico, entre otras muchas cosas, que ha dedicado buena parte de su vida a la comprobación de vanguardistas teorías, y cuya principal obsesión es el gran misterio que encierra el tiempo.
Ya hemos hablado en este espacio de los claroscuros que implican las biopics o películas biográficas. Ya sean personajes vivos o muertos cuyas vidas son llevadas a la pantalla, siempre se corre el riesgo de no hacerles justicia, o darles demasiadas cualidades, muchos defectos, incluso inventar o suponer situaciones inexistentes, a veces hasta con fines narrativos.
Probablemente un poco de eso ocurre con esta visión personal de Jane Hawking en la que, en medio de la terrible tragedia que enfrentó al lado de su esposo, deben haber vivido muchas cosas que prefirió no compartir públicamente. La historia de sus más de 25 años juntos fue con certeza mucho más difícil de lo que se plantea en la película. Esto redunda en una exploración poco profunda de los sinsabores más íntimos en la vida de los esposos Hawking y sobre todo, al obviar muchos de los resultados de sus investigaciones —seguramente considerando que resultarían complejas y de poco interés para el gran público—, también parecería que Marsh se va quedando en la primera capa de esta complicada historia.
Lo mejor de La teoría del todo son los intérpretes. Particularmente Eddie Redmayne, que se suma a la nueva generación de actores británicos que están dominando buena parte de la escena cinematográfica como Benedict Cumberbatch, Tom Hiddleston, Andrew Garfield, Tom Hardy y James McAvoy. Felicity Jones es Jane Hawking, y sin duda la película representa la consagración de ambos actores. Redmayne había desempeñado papeles secundarios en películas y series británicas, pero destacó en 2011 con Mi semana con Marilyn, y en 2012 con Los miserables, interpretando a Marius y demostrando que, además, canta bien. Su recreación del científico inglés, en especial, en las etapas agudas de su enfermedad, es impresionante y ya ha ganado varios premios. Su simpatía natural y cara de niño lo hacen encantador en la pantalla, y es patente la demanda titánica a la que se sometió para esta interpretación. Seguramente mañana será incluido entre los nominados a mejor actor que aspiran al Oscar.
La teoría del todo es una buena mezcla entre Mi pie izquierdo, de Jim Sheridan y Una mente brillante, de Ron Howard, lo cual, sin demeritar de ninguna manera su calidad, implica que tiene todo para ser una ganadora de premios y que el público se enamore de ella.
Si a eso le añadimos la recreación de un personaje emblemático y admirado en todo el mundo, que permite a un buen actor el desarrollo de todas sus capacidades y talentos interpretativos, el resultado es redondo.
Se inicia en los sesenta cuando el astrofísico estudiaba en Cambridge y conoció a una estudiante de arte, Jane Wilde. A los 21 años y muy poco antes de casarse, Hawking fue diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica, un padecimiento neurológico, incurable y degenerativo, que va atrofiando la movilidad del cuerpo hasta llevar a la muerte. En el momento le dieron dos años de vida pero a pesar de esto, Stephen y Jane decidieron casarse. Hoy el científico tiene 73 años.
En el curso del relato vamos adentrándonos en la prueba que representó para el matrimonio y luego sus tres hijos, sobrevivir una enfermedad tan penosa. La entrega y determinación de ella es indudable en una película que bien podría titularse La teoría del amor.
De lo mejor en la cartelera. No se la pierda.
