Gloria
No soy la gran fan de la música de Gloria Trevi. Pero tampoco le niego su carisma, talento y originalidad. Desde que se lanzó en el mundo del espectáculo, siendo una adolescente, no se parecía a nada ni a nadie, pero sobre todo no pretendía hacerlo. Definida como todo ...
No soy la gran fan de la música de Gloria Trevi. Pero tampoco le niego su carisma, talento y originalidad. Desde que se lanzó en el mundo del espectáculo, siendo una adolescente, no se parecía a nada ni a nadie, pero sobre todo no pretendía hacerlo. Definida como todo un fenómeno irrumpió como bocanada de aire fresco y creó un estilo propio. En esas desafortunadas analogías malinchistas que suelen hacerse, sobre personas de nuestra cultura a los que se compara con artistas o deportistas extranjeros destacados, se llegó a decir que era la Madonna mexicana. No lo comparto: era, es, Gloria Trevi y punto. Sin duda este hecho, más allá de los violentos altibajos de su vida personal, la ha llevado a mantenerse en el gusto de ya casi dos generaciones de fans.
Había que vencer prejuicios para considerar viable ver su vida plasmada en la pantalla, pero un buen guión y dos actores convincentes hicieron posible que resultara muy efectiva la biopic de la chava de los Zapatos viejos.
La producción, con un cuidado diseño de arte, corrió a cargo de Matthias Ehrenberg; el director es Christian Keller, un debutante suizo, de escasos 28 años, distante de las diversas expresiones de la cultura popular de nuestro país, que aunque entiende el español lo habla con dificultad, pero sí supo manejar con habilidad el desarrollo del argumento escrito por Sabina Berman. Keller nunca había oído hablar de la cantante, pero un buen día, a través de The New York Times, se enteró de la liberación de Trevi en Brasil y su historia, y empezó a sentirse atraído por la posibilidad de contarla para el cine. A pesar de la diferencia cultural o más bien gracias a eso, su juventud le permitió la apertura necesaria para observar la nota, no como la historia escandalosa de una joven atrapada, sino como la tragedia de un ser humano. El resultado en Gloria es una muy buena biopic, probablemente entre las mejores que se han filmado en el cine nacional, a pesar de no ser un género muy explotado por nuestros cineastas. Aún con sus dos horas de duración —que aguantarían un recorte de alrededor de 15 minutos, pues llega a sentirse larga—, Gloria nos mantiene interesados de principio a fin.
El guión de Berman cumple con los requisitos tradicionales de las biopics de fórmula probada, arrancando en un momento coyuntural de la vida del personaje, un clímax, y de ahí viaja al pasado moviéndose en el curso del relato en ambos tiempos. Así vemos a Gloria Trevi, interpretada de manera convincente por Sofía Espinosa, cuando tras 11 años de una carrera de éxitos y millones de discos vendidos, es detenida junto con Sergio Andrade, Marco Pérez, para ser encerrados en una cárcel brasileña. Ahí se inicia el viaje al pasado para conocer a una adolescente llena de energía, sueños, y ganas de triunfar en la vida a costa de lo que sea.
Cabe detenerse en el trabajo de Espinosa (Ver llover, La niña en la piedra, El brassiere de Emma) y Marco Pérez (Amores perros, Colosio: El asesinato, Trade-Crimen sin perdón, El traspatio). Buena parte de la solvencia de Gloria descansa en la actuación de ambos. Espinosa, una actriz muy talentosa, no opta por la imitación al estilo del antiguo programa La doble de Gloria Trevi sino que se apodera del personaje, lo hace suyo y lo reproduce en una personificación muy lograda, pues además canta bien y baila. Un reto difícil tratándose de un personaje de tal magnetismo y potencia, tan arraigado en el gusto del público, y considerando que la tendencia a descalificar las películas mexicanas, y más aún con estas características, persiste.
Por su parte Marco Pérez encarna a Sergio Andrade, el polémico descubridor de la Trevi, y que algún atractivo oculto debe haber tenido para haberla vuelto loca a ella, y a un buen grupo de adolescentes casi niñas, que formaron parte de esta suerte de clan. Pérez recrea a un hombre con largo colmillo en lo que hace a la producción musical aunque egoísta, cruel, misógino, interesado, autoritario, de mirada dura y penetrante, ademanes bruscos, y una marcada tendencia a la perversión. Su trabajo, junto con el de Sofía Espinosa, es lo mejor de Gloria.
La verdad, ¿cuál será la verdad en esta historia? Definitivamente se la recomiendo, créame que no se va a arrepentir.
