Relatos salvajes

Con una amplia trayectoria en la televisión con series como Los simuladores o Hermanos y detectives, el realizador argentino Damián Szifrón dirige y escribe su tercer largometraje de ficción, Relatos salvajes Argentina, 2014, ganadora de numerosas nominaciones y ...

Con una amplia trayectoria en la televisión con series como Los simuladores o Hermanos y detectives, el realizador argentino Damián Szifrón dirige y escribe su tercer largometraje de ficción, Relatos salvajes (Argentina, 2014), ganadora de numerosas nominaciones y reconocimientos a nivel internacional y que además es la película mas taquillera del año en Argentina, y la selección de ese país para buscar una candidatura en la categoría de mejor película en lengua no inglesa en la entrega del Oscar a principios del año entrante.

Relatos salvajes es también parte de la Muestra 57 de la Cineteca Nacional y se ha ido abriendo paso en México a través de las bondades de la recomendación personal, una publicidad muy noble que además es gratis. Así crecieron películas como Elsa y Fred y la mexicana El estudiante.

Szifrón explora con un ácido sentido del humor las miserias de la condición humana, ese llamado de las cavernas que todos traemos en nuestra información genética y que nos emparenta con las fieras que aparecen en la secuencia de créditos: lobos, hienas, simios, cocodrilos, etc.

Se compone de seis historias interpretadas por destacados actores y actrices argentinos entre los que brillan Ricardo Darín, Darío Grandinetti, Leonardo Sbaraglia, Rita Cortese, en una larga lista. Como sucede en estas películas corales y de ensamble (de varias historias o viñetas), algunas narraciones son más logradas que otras, pero en su conjunto Relatos salvajes es una película que nos deja más que satisfechos.

Emociones, pasiones, frustración, resentimientos, ira, odio, celos, deseos de venganza, en suma, la violencia y los instintos de defensa a través del ataque agresivo, una vez perdido por completo el control de sí mismo, son algunos de los hilos que conducen las historias salvajes de personajes con los que todos nos podemos identificar. Nuestras grandes similitudes con las realidades del pueblo argentino y los de América Latina flotan por toda la película. Se abunda en la corrupción, el autoritarismo, la inseguridad, las crisis políticas, la deficiencias de la burocracia.

Se inicia con Pasternak, que transcurre dentro de un avión, en el cual los pasajeros van descubriendo poco a poco que no están dentro de esa nave por casualidad. Esa historia es un buen arranque que se liga con los créditos para seguir con El más fuerte, una de las dos mejores y que recrea la batalla campal entre dos automovilistas que entran en conflicto en una escena que hemos visto miles de veces en nuestro país: en una solitaria carretera uno conduce un lujoso Audi nuevo, el otro una carcacha y con saña no permite que el desesperado conductor lo rebase. Cuando por fin lo logra, el insulto con carga aguda de resentimiento social y el dedo correspondiente no se hacen esperar mientras deja atrás al del coche viejo. El giro del relato los lleva a una espiral de salvajismo y violencia inauditos, muy bien aderezados con sentido del humor.

Un restaurante de carretera en una noche lluviosa es el escenario de Las ratas, cuando una joven mesera atiende a un viajero en el que reconoce al hombre responsable del suicidio de su padre. Puede ser la historia más débil de todas, pero la actuación de Rita Cortese no tiene desperdicio.

Ricardo Darín se roba la escena con Bombita, en la que da vida a un ciudadano común, ingeniero experto en demoliciones, al que su vida rutinaria se le desquicia cuando su coche es arrastrado al corralón. Darín maneja de una manera deliciosa el lenguaje del encolerizado personaje y hace que nos identifiquemos con él y le demos toda la razón. Recuerda mucho a Michael Douglas en Un día de furia.

Hasta que la muerte nos separe sucede íntegramente en el banquete de una boda que se convierte en un verdadero zafarrancho, cuando la novia descubre que entre las invitadas está la mujer con que su marido la engaña. El inicio es muy bueno, pero el giro no está logrado.

La propuesta es toda una disección de la corrupción y las trampas para evitar cumplir con la ley y enfrentar las consecuencias de nuestros actos.

En una cartelera saturada de hobbits y faraones, Relatos salvajes resulta de lo más recomendable.

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