El médico

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Lucero Solórzano 18/08/2014 00:00
El médico

Entre los anunciados estrenos de esta semana, las carteleras adelantan una adaptación cinematográfica que ya hacía falta ver en la pantalla grande: El médico (The Physician, Alemania, 2013) dirigida por Phillippe Stözl. Hago votos porque los distribuidores y exhibidores no nos hagan los cambios de última hora que acostumbran.

La novela original del mismo título fue un fenómeno de ventas en los 80, sobre todo en Europa. Escrita por el estadunidense Noah Gordon en 1986, integra una trilogía junto con El Chamán de 1992 y La doctora Cole de 1996.

Llama la atención que hayan tenido que pasar  casi 30 años para que esta historia encontrara su expresión en el cine. Sobre todo si consideramos la cantidad de basura que suele saltar de los libros a la pantalla grande, y que además se convierte en éxitos de taquilla. No se puede negar la dificultad de adaptar toda una epopeya como es el caso de El médico, y podría pensarse que sólo Hollywood y sus espectaculares presupuestos podría con el proyecto, pero son empresas alemanas las que desarrollan una adaptación aceptable de la clásica novela de Noah Gordon.

El argumento en la cinta se toma algunas licencias. Está ubicado en el siglo XI, en plena era oscura y de cruel represión religiosa de la Europa medieval. Sigue a Rob Cole (Tom Payne), un niño que vive en un gremio de mineros y cuya madre muere, quedando huérfano con sus hermanos que se quedan con otras familias, mientras él se coloca con un barbero-cirujano-dentista-carpintero y un poco merolico, que vende una “poción mágica” y, además, presenta un espectáculo itinerante. Con él Rob empieza a viajar y también aprende de sus buenos oficios en el tratamiento de algunos padecimientos mortales para la época. Rob además, posee un raro don que le permite sentir la proximidad o no de la muerte, en los enfermos que toca.

El joven presencia un día una curación singular, para la gran ignorancia y prejuicios del siglo XI, y al enterarse de que fue realizada por médicos provenientes del Oriente Medio decide viajar hacia esa región en donde la medicina florece. En Isphahan, Persia, que se ubica a 300 km de Teherán en el actual Irán, Rob se hace pasar por judío e ingresa a una madraza (escuela) de medicina dirigida por el legendario Avicena o Ibn Sina. Un mundo fascinante de conocimientos sobre los misterios del cuerpo humano se abre para Rob, pero al mismo tiempo tendrá que enfrentar la persecución, la represión y las creencias supersticiosas que tanto daño hicieron durante siglos al avance científico.

La vida era breve en la Edad Media, la esperanza de supervivencia en la Gran Bretaña era de menos de 30 años. Los índices de mortalidad en el embarazo y parto o en la infancia temprana eran altísimos. Pueblos enteros eran diezmados por plagas; las complicaciones de una simple caries dental, una infección por una herida pequeña, fracturas, diarrea, problemas respiratorios, etcétera, llevaban a la muerte, y no había más que la resignación ante “la voluntad de Dios”.

La adaptación cinematográfica de El médico se basa en el guión de Jan Berger con la colaboración del propio Noah Gordon y su hija. El libro, de más de 700 páginas se antoja complejo para quedar reducido a dos horas y media, pero la recreación de los pasajes medulares de la historia es verosímil, aunque por momentos es evidente la digitalización en los escenarios. Sufre de algunos tropiezos narrativos en el uso de elipsis (omitir o dar por hechas situaciones que se sobreentienden; permite saltos en el tiempo) que generan confusión. Esto no sucede si se ha leído el libro, pero hay que considerar a la gran mayoría de los espectadores que no lo han hecho.

El cuadro de actores es convincente, sobre todo Stellan Skarsgård como el barbero que adopta al pequeño Rob, y Ben Kingsley como Ibn Sina.

Las preguntas obligadas que han de hacerse los adaptadores de grandes novelas son qué personajes conservar, cómo sustituir o simplificar pasajes, a qué situaciones dar prioridad, y cuando se omite algo, cómo hacerlo de manera que el espectador no sienta huecos, brincos, o caiga en confusiones.

En el caso de esta adaptación de El médico se resienten ciertas fallas, pero eso no impide que sea una película que se deja ver y nos mantiene interesados.

Recomendable.

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