Minúsculo
Desde 2006 se hicieron muy populares en la televisión francesa, no sólo entre los niños sino también en el público adulto, los capítulos de un excepcional trabajo animado Minúsculo Minuscule. Se trata de pequeños cortos de animación en 3D, sin diálogos. Eso sí, ...
Desde 2006 se hicieron muy populares en la televisión francesa, no sólo entre los niños sino también en el público adulto, los capítulos de un excepcional trabajo animado Minúsculo (Minuscule). Se trata de pequeños cortos de animación en 3D, sin diálogos. Eso sí, tienen acción, sentido del humor, una moraleja como las fábulas que son, bonitos paisajes y una depurada técnica de animación. Presentan las aventuras de un grupo de insectos, algunos reales y otros generados digitalmente, a los que dan alma y emociones, pero no voz, su expresión se basa en los zumbidos y los gestos, no se escucha ni una sola palabra, y en realidad no se necesitan para entender perfectamente lo que pasa.
El autor es Thomas Szabo, que escribió las historias con Hélène Giraud y juntos colaboran de nuevo para hacer el largometraje Minúsculo. El valle de las hormigas perdidas (Minuscule. Le vallée des fourmis perdue, Francia, 2013,) que está llegando a algunas salas nacionales.
Si usted no ha tenido oportunidad de ver los cortos, puede hacerlo online, son divertidos, desenfadados y muy originales. Los ruidos del bosque, el viento, el agua, la lluvia, los truenos, y hasta otros animales, visten las imágenes que se insertan en paisajes reales filmados en el Parque Natural de Mercantour en Niza. Han sido verdaderamente aclamados a nivel internacional.
Ante ese éxito se imponía una versión cinematográfica de Minúsculo que cuenta las peripecias de un grupo de hormigas negras, en su enfrentamiento contra un ejército de hormigas rojas que tratan de arrebatarles una lonchera con terrones de azúcar, abandonada por una pareja a la mitad de un picnic.
No puede ser más simple la premisa, pero es lo mismo que nos hacemos los seres humanos. No es azúcar, pero es agua, petróleo, oro, territorio, dinero, etcétera, así ha sido a lo largo de nuestra historia. A fin de cuentas somos un gran hormiguero.
Minúsculo se inicia cuando una pareja disfruta de un día de campo y ella empieza a sentir que su parto se aproxima. A las carreras alcanzan a llevarse algunas cosas, pero la lonchera con los terrones de azúcar es olvidada. Al quedarse sólo el paisaje, los sonidos de los insectos se enfatizan, y los zumbidos de sus alas parecen venir de aviones preparándose para una maniobra. Vamos descubriendo que en ese paraje, aparentemente sin mayor movimiento, se moviliza una enorme comunidad de hormigas, que se disponen en un orden marcial a tomar posesión de lo que pueda aprovecharse sobre el mantel.
Por otro lado una familia de catarinas ha salido a enseñar a volar a sus recién nacidas, pero una de ellas —que, por cierto, ya ha sido la estrella de los cortos— se separa del grupo y en una caída queda lesionada y sin poder volar. Se esconde dentro de la lonchera mientras las hormigas se alinean para cargar su preciado botín y trasladarlo al hormiguero. Su historia y la de las luchonas hormigas negras se unirán para beneficiarse mutuamente.
Cuando las feroces rojas descubren el manjar que cargan las negras deciden perseguirlas. Cualquiera que haya sido picado por una hormiga roja, no puede más que ver con buen humor cómo están caracterizadas, con expresiones de maldad y un tema musical que las retrata a la perfección.
Minúsculo es una película animada, totalmente diferente a lo que los estudios Hollywoodenses nos recetan cada año. La inserción de la animación de los insectos sobre escenarios reales es impecable, el argumento habla de amistad, solidaridad, sentido común, de miedo, de valor, de aventuras y mucho humor.
Es una materia obligatoria para estas vacaciones vaya usted con sus hijos a ver Minúsculo, otra forma de cine para espectadores pequeños que pueden identificarse, reflexionar e imaginar en torno a estas historias, y una muy entretenida y diferente opción para los adultos.
Muy recomendable.
