Trascender

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Lucero Solórzano 25/06/2014 00:00
Trascender

El tema de la inteligencia artificial ha ocupado y preocupado a la literatura como lo muestran infinidad de historias, muchas de las cuales han pasado al cine, área de creación artística que también ha explotado el asunto de la robótica, la cibernética, los avances en la tecnología, y sobre todo, la posibilidad de que los patos empiecen a tirarle a las escopetas, en forma de máquinas sofisticadas de creación humana que superen al hombre y se conviertan en sus enemigo y hasta el apocalipsis.

Desde Metrópolis, de 1927, de Fritz Lang, hasta Her dirigida en 2013 por Spike Jonze, pasando por la propuesta de Stanley Kubrick, 2001: Una odisea del espacio; Blade Runner de Ridley Scott; Inteligencia Artificial de Steven Spielberg; Robocop de Paul Verhoeven y Frankenstein, que a fin de cuentas resulta una víctima de la obsesión del ser humano por ganarle la carrera a Dios, y así hay una larga muestra de títulos que recrean la complicada relación entre hombres y máquinas.

Wally Pfister, director de fotografía de Christopher Nolan, que ganó el Oscar por su trabajo en El Origen y estuvo nominado por Batman inicia, El Gran Truco y El caballero oscuro, incursiona por primera vez como director en Trascender (Estados Unidos, 2014). Película de debutantes ya que es el primer largometraje del guionista Jack Paglen, Trascender presenta serios problemas para conectarse con el público y sobre todo para que el relato fluya con agilidad. Parecería que con su gran talento como cinefotógrafo, Pfister no estaba listo todavía para dirigir una cinta.

La acción se inicia en un futuro apocalíptico: los celulares son basura y se ven  pisoteados en el suelo, los destartalados teclados sirven para mantener una puerta abierta y el ambiente se ve, como en muchas películas de esa línea, entre caótico y derruido.  La cámara sigue entonces a un hombre (Paul Bettany), cuya lánguida voz nos va describiendo de manera ambigua lo que está pasando en el planeta; entra a una casa abandonada en la que la maleza ha cubierto el que pudo haber sido un bello jardín y dice algo en relación con dos personas a las que quiso mucho y que vivieron ahí.  

La obligada frase “cinco años atrás” aparece a cuadro y volvemos a ese mismo jardín, lleno de plantas y flores, con la imagen de una tornamesa en la que se escucha una canción romántica. Las dos personas que viven ahí son Will y Evelyn Caster, dos científicos especializados en las más avanzadas tecnologías digitales, interpretados por Johnny Depp y Rebeca Hall. Es evidente que se aman, y que comparten la pasión en sus trabajos de experimentación en torno al tema de las inteligencias artificiales.

Max, el personaje de Paul Bettany, es el primer tropiezo en el guión. Se trata de un hombre joven, también involucrado con los trabajos sobre el desarrollo de esos “cerebros virtuales”, pero que tiene sus reservas en cuanto al riesgo de llevar los adelantos hasta sus últimas consecuencias. Es más prudente. Pero también es un hombre sin otra vida; si está enamorado de Evelyn, nunca se hace evidente, y si la pareja no comparte sus principios éticos y morales con respecto al eje de sus experimentos, tampoco queda claro que se sigan manteniendo en una relación tan estrecha. Indirectamente tiene alguna influencia con los hechos, pero la premisa es débil.

La dirección en Trascender la lleva a algunos baches que la hacen muy lenta hacia su segunda mitad y el giro final es decepcionante. Más allá de eso, otro tropiezo es el propio desarrollo de la trama en la que Depp se repite a sí mismo en esos personajes que le gustan tanto, de hecho por momentos recuerda a El joven manos de tijera. Su tono de voz plano (desde que empieza la película), su mínima intensidad y la  poca convicción por la que parece que él mismo transita, hace que nos distanciemos de su personaje. Lo mejor es sin duda Rebecca Hall, que no sólo por tener más minutos en pantalla sino por lo convincente de su desarrollo, es la imagen contundente de la película.

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