Huérfanos

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Lucero Solórzano 09/06/2014 00:00
Huérfanos

Con la necesidad enorme de héroes que padece nuestro país, la verdad es que las biografías de esos personajes históricos son un género poco explotado en nuestro cine.  Hay excepciones como Pancho Villa, que por su misma personalidad entre seductora y malévola, ha sido retratado varias veces desde los tiempos de Fernando de Fuentes, interpretado por Domingo Soler, pasando por las recreaciones que hicieran del personaje Pedro Armendáriz, José Elías Moreno, David Reynoso y Jesús Ochoa.

Alfonso Arau llevó a la pantalla grande una interpretación muy personal (demasiado), de Emiliano Zapata. En el estilo del “canal de las estrellas”, Zapata el sueño del héroe de 2004 tiene como protagonista a Alejandro Fernández en una película que pasó con más pena que gloria. Una muy lograda biografía del caudillo del sur es la dirigida por Felipe Cazals en 1970, mucho más realista en el registro del pulso histórico de nuestro país durante la Revolución Mexicana, y haciendo justicia al personaje interpretado por Antonio Aguilar.

Recientemente se llevaron a la pantalla aspectos de las vidas de Miguel Hidalgo y Costilla en Hidalgo, la historia jamás contada, dirigida por Antonio Serrano, que tuvo una visión mucho más humana del cura de Dolores, y también se lanzó a la aventura de recrear a José María Morelos y Pavón en Morelos,  que ya había sido llevado al cine en la persona de Domingo Soler. Benito Juárez también tuvo su paso por la pantalla grande en El joven Juárez. La mayoría de esas biografías se produjeron durante las décadas del régimen priista que ejercía control sobre los guiones y obstaculizaba la exploración apegada a la realidad de los héroes de la Patria, con la dificultad para ser recreados como seres humanos con debilidades, pasiones y lados oscuros.

 ¿Por qué es oportuna una película que recrea pasajes de la vida de Melchor Ocampo? Un héroe de la historia, corredactor de las todavía vigentes Leyes de Reforma,  impulsor, junto con Benito Juárez, de la Ley del Registro Civil, firmante del Tratado McLane-Ocampo, y autor (¡ay!) de la famosa epístola escrita en 1859, y que hasta hace algunos años todavía se leía en las ceremonias de matrimonios civiles. Ocampo era un hombre atrapado en una dualidad de prejuicios y costumbres sociales, por un lado con un evolucionado pensamiento liberal pero incapaz de asumir ciertas responsabilidades afectivas y familiares.

Así lo recrea en su más reciente película Guita Schyfter, que escribió junto con Hugo Hiriart y Fausto Zerón Medina, el guión de Huérfanos, película mexicana que se puede ver desde el viernes pasado en algunas pantallas de la Ciudad de México y otros puntos cercanos, y que en algunas semanas estará en otras ciudades del país. Schyfter comenta que su inquietud por llevar a la pantalla la vida de Ocampo surgió hace años, cuando escuchó en una conversación, que el que fuera gobernador de Michoacán había estado enamorado de su nana con la que había tenido hijas, y una relación que duró hasta su fusilamiento en 1861.

Interpretado en su edad adulta por Rafael Sánchez Navarro, en Huérfanos Ocampo es un niño sin padres, en un país que se ha independizado de la corona española y guarda también una condición de orfandad. Es puesto al cuidado de Ana María Escobar, una mujer indígena diez años mayor que él, a la que da vida Dolores Heredia en uno de los más entrañables trabajos que he visto en su carrera. Al paso del tiempo se enamoran. Algunos biógrafos hablan de tres hijas en común, pero otros le atribuyen a Ocampo más hijos con otras mujeres.

El eje narrativo de Huérfanos es la fractura interna en las convicciones de un hombre moderno, liberal, que influyó profundamente en el México de hoy, pero que no podía conciliar abiertamente su vida privada ni disfrutar de sus afectos en plena mitad del siglo XIX. Schyfter acierta en contarnos la conflictiva historia de amor de un hombre de carne y hueso, material del que estaban hechos todos los héroes de la historia de México, pero que no siempre parece ser considerado así.

Muy recomendable.

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