El lobo seductor

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Lucero Solórzano 02/06/2014 00:22
El lobo seductor

Una buena y divertida comedia francesa se abre paso en la muralla de producciones estadunidenses que son características de esta temporada, así como de la época navideña.

Se trata de El lobo seductor (Le grand mechant loup, Francia, 2103), versión francesa de la original canadiense, titulada Los tres cochinitos (Les trois petits cochons, Canadá 2006). A su vez es una adaptación para adultos del cuento infantil del mismo título.

Gira en torno a tres hermanos cuarentones que han vivido en una relación casi de dependencia con su madre, aparentemente muy dominante. Cuando la película se inicia la mamá sufre un infarto, que la deja inconsciente y muy grave en una cama de hospital a donde los hijos van a lamentarse, esperando que recupere el conocimiento.

Es el segundo largometraje de Nicolas Charlet y Bruno Lavaine conocidos como Nicolas y Bruno. Ambos escriben el guión basados en el original y llevando la acción a París. Este tipo de comedias son muy comunes en el cine francés, muchas no llegan a México. Es un género que los franceses saben desarrollar con ingenio, originalidad y gran sentido del humor.

Le grand mechant loup,  que debería traducirse más precisamente como El lobo feroz, nos lleva a conocer las vidas de estos tres hermanos que ante la gravedad de la madre, a la que adoran, empiezan a cuestionarse sobre sus vidas, sus parejas, frustraciones, el autoengaño, y las cosas que no han hecho. Como bien rezan los créditos de inicio: esta es la “verdadera historia de los tres cochinitos y el lobo feroz”.

Phillipe está felizmente casado, en apariencia, y tiene dos niñas. Su matrimonio ha caído en la típica rutina y la crisis de la madre detona en él la idea de que se ha perdido de otras cosas, y que “sólo hay una vida”.  Henri es un hombre gris, a la mitad de nada, maestro de artes marciales que vive con una mujer policía, con la que tiene una vida sexual, por decir lo menos, desastrosa. Louis es el mayor de los tres, ha alcanzado el éxito económico, tiene una muy buena casa con amplio jardín y alberca, hijos adolescentes, quiere a su esposa; es el más ecuánime y no parece necesitar cambiar nada en su vida.

La metáfora de los tres cochinitos opera de manera muy divertida cuando vemos a estos cuarentones enfrentándose con el lobo feroz en la forma de la tentación que los invita a cambiar sus vidas, a buscar nuevas experiencias, y a poner en peligro lo que han ido construyendo con los años. Las casas no son de paja o madera o ladrillos y cemento para enfrentar los ataques del lobo feroz. Son sus vidas las que tienen cimientos más o menos débiles y cuya integridad será puesta a prueba.

Cada uno de estos inmaduros hermanos, está construido en la mejor tradición del estereotipo del hombre macho, mujeriego, tramposo, con delirio de juventud y potencia sexual, y con cierto complejo de Edipo.

A Phillipe, el segundo de los hermanos, el lobo feroz se le aparece en la forma de una actriz de comerciales de 27 años que se enamora perdidamente de él. Henri conoce en un grupo de autoayuda para parejas en crisis a una bellísima china, y de Louis no le doy detalles, el giro es divertido.

Aunque se trata de una cinta salpicada de lugares comunes dentro del género, en su primera parte funciona bien. Los actores Benoît Poelvoorde, Kad Merad y Fred Testot, muestran oficio en el género y una simpatía natural; hay química entre ellos. La anécdota se agota hacia la mitad y el guión tiene un bache que se resiente porque es innecesariamente larga, pero los giros del final permiten a El lobo seductor cierta recuperación.

Se deja ver y permite un rato divertido. Si usted no quiere entrar a X-Men, Godzilla, Spider Man, Maléfica, etc. Ésta es una opción entretenida.

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