Escándalo americano

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Lucero Solórzano 17/01/2014 00:00
Escándalo americano

David O. Russell es un gran director de actores que tiene la característica de llevar a sus intérpretes a las nominaciones de los Globos de Oro y los premios Oscar; además, con frecuencia los ganan. Después de dirigir a Christian Bale y Amy Adams en El peleador en 2011, Bale se llevó ambos reconocimientos. El año pasado Jennifer Lawrence ganó el Oscar por El lado bueno de las cosas y Bradley Cooper estuvo nominado.

Russell reúne a los cuatro y junto con Jeremy Renner integra el impresionante reparto de su nuevo éxito Escándalo americano (American Hustle, Estados Unidos, 2013) que se estrena hoy en México. Su llegada es muy oportuna al venir precedida por una larga lista de reconocimientos, como los Globos de Oro, y ahora las candidaturas al Oscar.

El guión del propio Russell y Eric Singer se basa parcialmente —como lo aclara al principio de la cinta con la leyenda “algo de esto realmente pasó”— en el famoso escándalo conocido como ABSCAM, una operación orquestada por el FBI con agentes disfrazados de sheiks árabes, que fueron grabados cuando ofrecían  dinero a congresistas a los que se les solicitaba su apoyo en actividades ilegales. Los nombres y algunas situaciones están cambiados, pero lo que sí es real es que la investigación le costó la cárcel y, obviamente, el fin de sus carreras políticas  a  un senador de Estados Unidos, seis congresistas, un miembro del Senado de Nueva Jersey, miembros del Consejo de la ciudad de Filadelfia, el alcalde de Camdem, Nueva Jersey, y un inspector de los Servicios de Naturalización e Inmigración de Estados Unidos.

Bale y el enorme talento que lo convierte en un verdadero camaleón, da vida a Irving Rosenfeld, un propietario de tintorerías que gana más dinero como estafador y que se ve obligado a cooperar en un operativo encaminado a esclarecer una red de corrupción entre políticos a fines de los setenta. El arranque de la película define al personaje: pasado de peso y con un enorme abdomen trata de disimular su evidente calvicie frente al espejo, haciendo verdaderos  malabares con el poco pelo que le queda, pegamentos y fijadores.

Su novia es Edith, una “inglesa” interpretada por Amy Adams —ganadora del Globo de Oro a la Mejor Actriz de Comedia—, y que es además su astuta cómplice en las operaciones de créditos fraudulentos con las que se están haciendo ricos. Su esposa es Rosalyn, una mujer neurótica, vulgar, tonta, una bruja de la que Jennifer Lawrence hace una verdadera creación con la que ya ganó el Globo de Oro y se encamina al Oscar.

Cuando Edith e Irving tratan de  estafar a un agente del FBI encubierto son descubiertos y se les obliga a cooperar en una investigación: ABSCAM. El agente es Bradley Cooper que ha madurado notablemente como actor.

El quinto en el juego es Carmine Polito, un político bien intencionado que necesita captar fondos para mejoras en su comunidad y al que recrea Jeremy Renner. Michael Peña es un singular sheik árabe a la mexicana. En el reparto tiene una breve y sorpresiva aparición otro actor muy conocido que ya trabajó a las órdenes de este director.

Escándalo americano tiene toda la estética y el ritmo de David O. Russell y se caracteriza por esa permanente corriente de energía y electricidad que se percibe en sus otras películas. Prioriza dos elementos muy importantes en una cinta: la historia y los personajes. El guión lleva buenos giros inesperados.

El soundtrack, totalmente setentero, presenta una muy lograda selección de rolas con Chicago, Los Bee Gees, Elton John, Tom Jones, etcétera. Con sarcasmo y un humor ácido explora la ambición sin límites ni escrúpulos, coincidiendo en la cartelera con otra cinta que se mueve por esos caminos, El lobo de Wall Street. Ambas son inteligentes y con reativos puntos de vista —aunque poco críticos también—, en torno a la mentira, la trampa, la decepción, los engaños y el vacío que flotan en torno al llevado y traído sueño americano. Muy recomendable.

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