Adore, madres perfectas
Adaptación de la novela de Doris Lessing, prolífica y laureada escritora británica, cuyas obras se distinguen por una marcada tendencia comunista y feminista. Ganadora del Premio Nobel de Literatura en 2007. La novela de Lessing se titula The GrandmothersLas abuelas y la ...
Adaptación de la novela de Doris Lessing, prolífica y laureada escritora británica, cuyas obras se distinguen por una marcada tendencia comunista y feminista. Ganadora del Premio Nobel de Literatura en 2007.
La novela de Lessing se titula The Grandmothers-Las abuelas y la adaptación al cine la hace un gran dramaturgo y cineasta: Christopher Hampton, autor de la puesta en escena teatral de Relaciones peligrosas y de muy exitosas adaptaciones cinematográficas como Attonement, El agente secreto, Mary Reilly, Un método peligroso, etc. El título original de la versión cinematográfica de Las abuelas es Adore y en México nos “regalan” el añadido La piel del deseo, qué le vamos a hacer. Está dirigida por Anne Fontaine que cuenta con una filmografía muy mediana en el cine francés.
Está ubicada en el presente en un lugar paradisiaco a la orilla del mar en Nueva Gales del Sur en Australia. La belleza de la locación es un gran acierto de la producción pues enfatiza el ambiente de erotismo, relajación y sensualidad en que viven los personajes.
El tema de las mujeres mayores, exitosas, bien conservadas, y en pleno disfrute de su sexualidad y la toma de decisiones, nos llevan a pensar en las polémicas cougars, que son precisamente las mujeres maduras a la caza de hombres de menor edad, a los que “de paso” les dan su apoyo económico y algunos empujoncitos que hagan la relación útil e interesante para ellos.
Esa es la premisa del relato de Doris Lessing en dos mujeres muy bellas, autosuficientes, que comparten todo… lo que se dice todo.
Las protagonistas son dos amigas que desde la infancia tienen un lazo indisoluble; ambas están profundamente integradas con el entorno de la naturaleza que les rodea. Dos espléndidas actrices, espectaculares en sus 40, dan vida a estas dos mujeres: Naomi Watts es Lil, su hijo es Ian. Robin Wright es Roz, su hijo es Tom. Ambos niños están estrechamente unidos al igual que sus madres y los cuatro forman una familia que disfruta del mar, el sol, las comidas en la playa, la música y la comida. El entorno es totalmente hedonista; en ese lugar no hay nada más que hacer que disfrutar de la vida.
El marido de Lil muere al inicio de la película, mientras que el matrimonio de Roz parece sobrevivir en medio de la rutina y un visible aburrimiento de ella.
Un buen día y ya en sus 40 muy bien llevados, ambas están en la playa viendo a sus respectivos retoños, adolescentes casi adultos, surfeando con maestría en las olas australianas. No pueden evitar admitir que les han salido muy bien y que parecen unos dioses.
Ahora sí que, como dicen en las películas, “una cosa lleva a la otra” y en este ambiente bucólico y afrodisiaco Ian seduce a Roz e inician una apasionada relación sexual. Tom se entera y en represalia se mete en la cama de Lil. El grupo se reúne a discutir lo que parece un juego inadmisible que “no debe continuar”, pero después de llegar a un acuerdo, cierran con llave la burbuja que los cobija y se entregan a vivir el amor y el sexo sin tapujos, pero en un aislamiento que los aleja de todo y que al mismo tiempo será la causa de que sus affaires tengan fecha de caducidad.
El miedo a la vejez, la necesidad de emociones y contactos excitantes, el egoísmo, la maternidad, el hastío y el aburrimiento, flotan por todo el relato de Lessing. Es sobre todo el trabajo de Watts y Wright en plena comprensión de sus personajes lo que hace convincente la historia.
Considero un enorme prejuicio el condenar o criticar las relaciones de mujeres mayores con jovencitos. Es abiertamente machista si se analiza la cantidad de parejas y matrimonios de hombres que pasan de los 50 con mujeres de 30; eso sí se vale, lo otro no. Insisto, es un prejuicio alentado por machos.
El planteamiento de Lessing es muy humano, sobre todo muy femenino. Lo que puede resultar de alguna manera chocante en Adore. La piel del deseo es el hecho de que estas mujeres conocen a sus amantes desde que nacieron y ellos las habían visto de manera totalmente asexuada, como una prolongación de sus propias mamás. Eso hace que las protagonistas no propicien un lazo de simpatía con algunos espectadores que reprueben los idilios de estas “madres perfectas”.
Entretiene. 8/10.
