¿Y si viviéramos todos juntos?
Todos vamos para allá. A excepción de que se nos atraviese un accidente, una enfermedad o una muerte repentina de preferencia dormidos y sin dolor, pero, nos guste o no, todos vamos a ser venerables ancianos. Vamos a formar parte de ese sector de la población que ya ...
Todos vamos para allá. A excepción de que se nos atraviese un accidente, una enfermedad o una muerte repentina de preferencia dormidos y sin dolor, pero, nos guste o no, todos vamos a ser venerables ancianos. Vamos a formar parte de ese sector de la población que ya trabajó, ya produjo, ya hizo familia, construyó un patrimonio y, ahora sí, quiere descansar y en el mejor de los casos (aunque el menos frecuente) vivirá de sus rentas.
Es también ese segmento el menos atendido por la industria del entretenimiento. La atención la captan mayoritariamente los adolescentes que son voraces consumidores, y se concede poca importancia al potencial de consumo de actividades de esparcimiento de las personas que pasan de los 70 o 75 años. Nada más revise usted la programación en la televisión y las carteleras cinematográficas para comprobarlo.
Por ello hay que enfatizar estrenos como el de hoy. Se trata de la película francesa ¿Y si viviéramos todos juntos? dirigida y coescrita por Stepháne Robelin en el que es su segundo largometraje. Es una historia coral entretenida y que aborda precisamente la realidad de personas de la tercera edad o juventud acumulada o seniors.
El argumento sigue a dos matrimonios y un soltero que ya pasan de los 75 y que han sido amigos desde su juventud. Cuando el que vive solo, que sigue siendo un inquieto mujeriego, tiene un problema cardiaco, los demás se preocupan y deciden animarse a vivir los cinco juntos para cuidarse mutuamente, hacerse compañía y vigilar de su salud. Típicos representantes de la burguesía francesa y como intelectuales retirados buscan sobre todo pasarla bien de manera práctica y sin tener que internarse en alguna residencia, pues son autosuficientes y tienen buenas casas en donde vivir, en las que están rodeados por muebles finos, cuadros, objetos de valor, etcétera.
En esta comedia Jane Fonda, Geraldine Chaplin y tres exponentes de la comedia francesa: Guy Bedos, Claude Rich y Pierre Richard dan vida a cinco ancianos simpáticos, desenfadados, llenos de vitalidad y con ganas de divertirse.
El encanto de ¿Y si viviéramos todos juntos? es la naturalidad con que se recrean los altibajos propios de esa etapa de la vida sin andarse por las ramas. De hecho, en una escena cuando los amigos hablan de sexo y la ya poca frecuencia con que lo practican Jeanne, interpretada por Jane Fonda, dice sin tapujos que se masturba.
Es precisamente Jeanne la que se presenta como un espíritu libre, vital, inteligente, todavía bella y de buena figura, y que además enfrenta una enfermedad en forma muy personal y digna. No son ancianos achacosos y amargados, son personas con una dignidad y el deseo legítimo de disfrutar de la mejor manera de los años de vida que les queden. Organizan catas de vino, comidas al aire libre y están orgullosos de algo que en esa edad es muy importante: no necesitan de nadie.
La juventud en esta historia está representada por el talentoso actor Daniel Brühl, a quien en estos días podemos ver interpretando a Nikki Lauda en Rush. En ¿Y si viviéramos todos juntos? es un joven al que contratan para pasear al brioso perro que ya tiró a uno de ellos. Desgraciadamente su personaje, que pudo ser interesante, se va perdiendo entre la poderosa presencia de los experimentados actores que sustentan el reparto. La intención de insertarlo como un estudiante con inquietudes antropológicas y que lleva un registro de sus singulares patrones, queda desperdiciada al convertirlo en una gris compañía de este selecto grupo.
Las enfermedades terminales, las crecientes limitaciones físicas y el deterioro mental encaminado hacia la demencia senil, son parte de los obstáculos que estos cinco personajes enfrentan compartiendo la casa, la limpieza, obligaciones, el pan, la sal y uno que otro buen vino. Nadie mejor que ellos mismos puede comprender por lo que están pasando.
Aunque la narración es un poco plana y carente de momentos climáticos es una película que se puede disfrutar. 7/10.
