The Paperboy: amores peligrosos
En el Festival de Cannes del año pasado se presentó la película The Paperboy que se estrena el viernes con el ridículo título en español de Amores peligrosos Estados Unidos, 2012. Ya sólo como dato inicial hay que destacar que debió traducirse comoEl repartidor de ...
En el Festival de Cannes del año pasado se presentó la película The Paperboy que se estrena el viernes con el ridículo título en español de Amores peligrosos (Estados Unidos, 2012). Ya sólo como dato inicial hay que destacar que debió traducirse como
El repartidor de periódicos, pero reconozco que hay que aderezar los títulos con morbo y mal gusto para llamar al atención del respetable.
Muy maltratada por la crítica en un festival en el que no gustó, está dirigida por Lee Daniels (Shadowboxer, Precious, The Butler), quien además escribió el guión junto a Peter Dexter, autor de la novela homónima.
Precisamente del relato original se habló mucho cuando Pedro Almodóvar mostró su interés por llevarlo a la pantalla. Esta historia, con muchos destellos almodovarianos, pudo haber salido mejor en la pantalla dirigida por el realizador español que por Lee Daniels, quien se mueve con indecisión en aguas pantanosas, pasando de un género a otro sin que la película se vea beneficiada por ese constante switcheo y sin definir el eje de rotación del argumento, que va de la denuncia de la etapa racista de los 60 en el sur estadunidense, al melodrama sexual que raya en lo soez y vulgar. Pedro Almodóvar, que dejó escapar una buena oportunidad de aterrizar en el cine estadunidense y visto más allá de su horroroso tropiezo en Los amantes pasajeros, hubiera manejado con más libertad, apertura y aplomo una historia coral llena de clichés en la que el trabajo de los intérpretes la salva del hundimiento total.La acción se ubica en los 60 en una pequeña población de Florida y en plena temporada de calor, con lo que las pasiones y los ánimos se exacerban. Anita, una empleada negra interpretada por la cantante Macy Gray, es entrevistada por alguien que va a escribir sobre el asesinato de un sheriff de la región, famoso por ser abusivo, violento y racista. El principal sospechoso del crimen es Hilary, irreconocible John Cusack, quien espera en la cárcel para el día de su ejecución. Anita ha trabajado por años en la casa de los Jansen, en la que se ha encargado de construir algo parecido a un hogar tras la muerte de la madre y las constantes ausencias del padre. Las vidas de todos se verán trastornadas con la aparición en la escena de Charlotte, una cuarentona de buen ver, vulgar, exageradamente maquillada y vestida, en un look que recuerda un poco a Ann Margret.
Nicole Kidman, víctima evidente de tratamientos estéticos y “rejuvenecedores” con labios inyectados y un rostro paralizado a causa del botox, se pone bien en la piel de esta sureña corriente que escribe cartas a los reos que esperan la muerte, y se enamora precisamente de Hilary con el cual sólo ha sostenido una candente comunicación por la vía epistolar.
Llega así Ward, un reportero y el mayor de los Jansen (Matthew McConaughey en la actuación más destacada de la película y uno de las mejores de su carrera), al que Charlotte busca para que investigue de nuevo el proceso de Hilary con el que se quiere casar.
Jack, el hermano menor de Ward, es un joven desorientado que fue expulsado de la escuela y que idealiza a Charlotte enamorándose de ella. Interpretado con mínima consistencia por el actor Zac Efron, da la impresión de que Daniels se regocija fotografiándolo en camiseta o sólo en calzoncillos, luciendo totalmente plano y sin que se le demande mayor esfuerzo como actor. Está bien arropado en cambio con el marco que hacen Kidman, McConaughey, Scott Glenn y John Cusack, que como el brutal Hilary inspira rechazo y hasta asco en una interpretación muy lejana a lo que se le había visto.
En Amores peligrosos el director de la sobrevalorada Precious recrea bien la estética de la década de los 60, tanto en la moda, el diseño de arte, la música, la iluminación y la fotografía, que recuerdan algunas películas de esos años. Pero el guión tiene problemas para contar una historia con tintes de racismo, homofobia, sadomasoquismo, crimen y violencia, sin que ninguna de las tramas se conecte con el espectador de manera concreta e incluyendo escenas sexuales gráficas y obscenas que bien pudieron haberse omitido. 7/10.
