Fecha de caducidad
Aborda una historia simple sobre la violencia, pero lo hace con humor negro.
Por fortuna la película que marca el debut en el largometraje de ficción de Kenya Márquez y que se estrena este viernes, no tiene fecha de caducidad. De ser así no hubiera podido sortear los obstáculos, retrasos y pretextos que ha enfrentado desde su estreno en 2011 en el Festival de Morelia, ya que a pesar de las críticas positivas en otros países y los reconocimientos en varios festivales de cine, parecía que su estreno estaba cada vez más lejos. Es lamentable que teniendo en las manos una película como Fecha de caducidad que es una buena muestra de cine mexicano de calidad, sus realizadores tengan que luchar contra corriente para ponerla en las pantallas y que la disfrute su público natural.
Tanto en la radio como en este espacio y otros medios he sostenido que al cine nacional le urgen comedias. El éxito inesperado —e irrepetible— de Nosotros los nobles es un síntoma de que el público quiere ir al cine a divertirse, olvidar problemas, abrir una especie de “paréntesis mental” y entretenerse con un relato bien contado.
Fecha de caducidad aborda una historia muy simple sobre la violencia, pero lo hace con humor negro, de ese que a los mexicanos se nos da muy bien. Recuerdo que cuando la vi en el Festival de Guadalajara en 2012 estaban en su punto crítico las noticias sobre la violencia; las imágenes de los descabezados llenaban las páginas de diarios y ocupaban horas de noticiarios. Podía parecer que una película que abordara ese tema no era oportuna.
Pero no cabe duda de que en estos últimos años nuestro país ha cambiado mucho. El impacto de los hechos de violencia que se suceden diariamente, y la forma en que el periodismo amarillista lo festina parecen haber generado cierta resistencia en nosotros. Hartos de verlo todos los días mucha gente ya no lo quiere ver además en el cine y precisamente la magia de Fecha de caducidad es que aborda a tres personajes en torno a situaciones de violencia pero con un brillante sentido del humor.
El guión escrito por la propia Kenya Márquez y Alfonso Suárez inicia con la historia de Ramona, en un trabajo entrañable de Ana Ofelia Murguía que todavía no me explico cómo fue que no estuvo nominada para el Ariel. Ramona vive para su hijo Oswaldo, un patán misógino pero muy divertido interpretado por Eduardo España, quien un buen día no regresa a la casa, lo que lleva a la desesperada madre a buscarlo hasta en el Servicio Médico Forense.
El segundo personaje es Genaro, Damián Alcazar hilarante con una prótesis dental que lo hace hablar con un simpático “zipizape” y como nunca lo habíamos visto. Genaro es una especie de “milusos” que mete la nariz en todas partes tratando de sacar algún beneficio y uno de esos lugares es precisamente la morgue a la que llega Ramona.
La tercera historia que se entrecruza con los otros protagonistas es la de Mariana, Marisol Centeno que aunque de aspecto frágil casi aniñado, ha madurado como actriz y tiene potencia en la pantalla. Mariana es una joven que ha decidido romper con una espiral de violencia doméstica y huye de su pueblo, instalándose de manera precaria en el mismo edificio donde viven Ramona y Oswaldo.
Una gran virtud del guión es que los cruces entre los personajes y las subtramas, —como la del forense interpretado por Jorge Zárate y la oficiosa secretaria a la que da vida Marta Aura—, se dan de manera natural. Kenya muestra oficio e ingenio para construir las situaciones cómicas que mueven su película entre la comedia de enredos y el humor negro de manera muy efectiva. Fecha de caducidad se antoja como buena candidata para representar a México en las nominaciones a Oscar y Goya a la Mejor Película Extranjera en 2014.
El ritmo decae ligeramente hacia el último tercio de la película pero aún así nos mantiene interesados y en espera de un desenlace que no se ve venir.
Muy recomendable cine mexicano. No se la pierda en este fin de semana en que la cartelera cinematográfica está “desangelada”.
