El cuerpo

Como rezan los carteles y promocionales: “de los productores de El orfanato y Los ojos de Julia”, se estrenó el viernes pasado la película El cuerpo España, 2012 que marca el debut en la dirección del escritor Oriol Paulo, precisamente autor de la historia en Los ...

Como rezan los carteles y promocionales: “de los productores de El orfanato y Los ojos de Julia”,  se estrenó el viernes pasado la película El cuerpo (España, 2012) que marca el debut en la dirección del escritor Oriol Paulo, precisamente autor de la historia en Los ojos de Julia, cuyo argumento prometía mucho más de lo que fue el resultado final.

El cine español ha producido recientemente buenas producciones de suspenso, de terror asociado a situaciones sobrenaturales y de terror sicológico. Abre los ojos, Los otros, El espinazo del diablo, El orfanato, Los ojos de Julia, Frágiles, El laberinto del fauno, Rec, Sepultado (Buried), son algunos títulos que han movido hasta los creativos hollywoodenses para hacer sus refritos como es el caso de Vanilla Sky, un mal intento de “agringar” Abre los ojos, que ni con la presencia de Tom Cruise supera la versión española.

Alejandro Amenábar, Jaume Balagueró, Rodrigo Cortés, Guillermo del Toro, han sorprendido con una forma inteligente y en cierto sentido diferente de contar historias de terror y suspenso. Ahora se les suma Oriol Paulo con El cuerpo, que se mueve más bien en el terreno del suspenso y el thriller sicológico, y aunque todavía está lejos de historias como Celda 211, El mal ajeno o La caja 507, cumple al saber retar al público con un argumento laberíntico en el que lo que parece previsible no lo es tanto.

Paulo había trabajado en la televisión española y se lanza a coescribir y dirigir este largometraje bien logrado y con giros inesperados que mantiene el interés del espectador. Es una película entretenida en cuyo reparto están tres de los más populares actores de la televisión y el cine españoles: Belén Rueda, José Coronado y Hugo Silva.

Tiene varios aciertos: el relato sucede prácticamente en el curso de una noche lluviosa y está casi acotado al interior de una morgue, lo que genera una sensación de asfixia y agobio como la que experimenta el protagonista.

Se inicia en una noche oscura cuando el guardián de la morgue corre aterrado por un bosque y al cruzar la carretera es atropellado y queda en coma. El accidente lleva a la policía a preguntarse de qué huía tan desesperadamente y descubren que en el depósito de cadáveres un gabinete está abierto y falta el cuerpo de una empresaria joven, déspota y caprichosa que raya en lo chocante llamada Maika (Belén Rueda), que había muerto de un infarto.

No hay ni la más mínima pista. La pregunta entonces pasa a ser: ¿quién se llevó el cuerpo?, ¿salió caminando?  El sospechoso marido es convocado y así se establece un interesante duelo de cerebros, mentiras, traiciones y más mentiras entre el detective encargado de la investigación, que carga con sus propios demonios, interpretado por un convincente José Coronado, y Alex, el viudo al que da vida Hugo Silva, que se verá atrapado en una intriga con un giro final sorpresivo. Aunque para algunos se ve venir desde el principio, confieso que “caí”. Usted, luego cuénteme cómo le fue.

Paulo se vale del flashback en lo que podría apreciarse como un lugar común muy socorrido para contar historias pero lo maneja bien y logra que el ritmo de la narración nunca decaiga. El guión es complejo, las historias de amor están bien intercaladas, las motivaciones de cada personaje son creíbles y permiten la empatía con cada uno de ellos; es un rompecabezas bien construido en cuyo desenlace todas las piezas parecen embonar satisfactoriamente.

Le coquetea fuerte al estilo de Hitchcock, pero es casi inevitable que los cineastas que dirigen o escriben thrillers se sustraigan de la influencia del maestro que nadie ha podido superar. El recurso de jugar con el espectador haciendo que vaya un poco más adelante que el protagonista le funciona bien a Oriol Paulo.

La ambientación y la fotografía refuerzan la atmósfera asfixiante y enigmática, pero la música en ciertas secuencias distrae habiendo sido mejor optar por un opresivo silencio.

Recomendable.

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