El niño y el fugitivo: Mud
Con sólo tres largometrajes, el director Jeff Nichols ya pasó por la Semana de la Crítica del Festival de Cannes en 2011 llevándose el Gran Premio con Take Shelter, y con Mud titulada en México El niño y el fugitivo, que formó parte de la Selección Oficial aspirando ...
Con sólo tres largometrajes, el director Jeff Nichols ya pasó por la Semana de la Crítica del Festival de Cannes en 2011 llevándose el Gran Premio con Take Shelter, y con Mud titulada en México El niño y el fugitivo, que formó parte de la Selección Oficial aspirando a la Palma de Oro en la pasada edición de ese evento.
Take Shelter es una espléndida película que cuenta la historia de una obsesión. Se puede ver por la televisión de cable y que no llegó a las salas comerciales de nuestro país. Michael Shannon, actor fetiche de Nichols que aparece en sus tres películas, interpreta a un padre obsesionado con la idea de que una amenaza terrible se cierne sobre él y su familia. Esta convicción, de la que ya no puede discernir si es producto de sus alucinaciones o si éstas obedecen a fenómenos reales, lo orillan a prepararse como quien espera el fin del mundo ante el desconcierto de su esposa e hijos.
El guión del propio Nichols sumerge al espectador en el conflicto del protagonista y, poco a poco, nos va haciendo partícipes de sus miedos y dudas hasta llevarnos a la pregunta: ¿será real lo que este hombre ve venir?
A reserva de comentarla con mayor profundidad, le recomiendo ampliamente esta segunda película de Jeff Nichols. Si la ve pasar a la hora del famoso zapping no la deje ir.
■ La tercera de su filmografía se estrena este viernes. En El niño y el fugitivo el realizador aborda de nuevo la temática familiar, particularmente la relación padres-hijos, y cuenta la historia de dos adolescentes que viven en una pequeña isla rodeada por el río Mississippi. Ambos son hijos solos y están inmersos en situaciones familiares complicadas: Ellis (Tye Sheridan) vive con sus padres en una casa flotante, se sostienen a medias con la venta de pescado mientras Ellis atestigua con impotencia y un gran resentimiento el paulatino declive del matrimonio de sus padres. Neckbone (Jacob Lofland) es huérfano y vive con su tío (Michael Shanon). Los dos recuerdan a los chavos de Cuenta conmigo de Rob Reiner y su viaje iniciático.
Como en sus anteriores películas Jeff Nichols crea varios personajes, pero el eje de rotación es la familia. Ellis ve su entorno desmoronarse, se enamora por primera vez, es casi frágil y sensible. Neckbone parece estar ya más adelante, es menos visceral, mas calculador, sólo piensa en tetas y pistolas. Un día toman la lancha como Tom Sawyer y su amigo Huck para ir a otra isla cercana en la que han hecho un hallazgo y se encuentran con un hombre enigmático, un fugitivo que ha escapado de la cárcel y que les cuenta una historia que los fascina. Se llama Mud, sólo eso.
En el mejor personaje de su carrera, Matthew McConaughey da vida a Mud, un hombre extraño, supersticioso, brutal, mugroso pero carismático, que está huyendo de la justicia pero espera poder hacerlo con la mujer de la que está obsesivamente enamorado (Reese Witherspoon). Ellis y Neckbone —pero sobre todo el primero— están en pleno despertar sexual, buscando una identificación con una figura masculina que no logran en sus hogares a pesar de las buenas intenciones del papá de Ellis y el tío de Neckbone. Idealizan a Mud y encuentran en él al hombre aventurero, apasionado, audaz, en quien probablemente, aspiran a convertirse. Deciden en ese momento ayudar al prófugo a reencontrarse con su novia y darse a la fuga aun con riesgo de sus propias vidas.
La puesta en escena es austera, las márgenes del Mississippi, pobladas de serpientes, pantanos, moscos y alimañas, se convierten en el marco de una historia de amor, traición y venganza, pero también de lealtad, sobrevivencia y una dolorosa transición a la madurez.
Muy recomendable. 9/10
