El gerente de recursos humanos
Riklis presenta una historia muy original y cargada de un exquisito humor negro.
Son excepcionales las oportunidades que tenemos en México de ver cine israelí. Llegando tarde y a cuenta gotas la más reciente fue la espléndida Pie de página (Foot Note, Israel 2011), de Joseph Cedar. Nominada al Oscar como Mejor Película Extranjera y a la Palma de Oro de Cannes, en este festival se llevó el premio al Mejor Guión, escrito por el propio Cedar, ha recibido además reconocimientos en todo el mundo. Por cierto se puede ver en estos días en la televisión cerrada.
Pie de página cuenta con cierto sentido del humor la historia de dos maestros de Literatura de la Universidad de Jerusalem —padre e hijo— que se especializan en estudios sobre el Talmud. Ambos se ven enfrentados cuando surge una confusión por un premio. No les cuento más, es muy recomendable.
Se exhibe en la Cineteca Nacional la película del realizador israelí Eran Riklis El gerente de recursos humanos (The Human Resources Manager, Israel, 2010). Estas películas, en su tardía llegada a nuestro país, suelen pasar antes por los canales de la televisión de cable pero siempre son más disfrutables en la sala de cine y en pantalla grande.
Riklis presenta una historia muy original y cargada de un exquisito humor negro basada en el relato homónimo de Abraham B. Yehoshúa. Se trata de una road movie —narraciones que se desarrollan a lo largo de un viaje— en la que el personaje principal es una mujer que nunca aparece pues desde que la cinta empieza ella está muerta. El gerente de recursos humanos es la mejor prueba de que todos tenemos una historia que contar por sencilla y cotidiana que parezca; la magia está en cómo contarla.
El otro protagonista es el director de recursos humanos interpretado muy bien por Mark Ivanir, un actor ucraniano con un rostro enigmático y de gran impacto en la pantalla que ha trabajado en el cine estadunidense. Ivanir da vida al hombre encarado de esa área en una enorme fábrica de pan, y que tiene que sumar a sus propios problemas personales el escándalo que un periódico sensacionalista organiza, cuando una empleada extranjera de la panadería muere en un ataque suicida y trasciende que acababa de ser despedida de la empresa y nadie reclama su cuerpo.
En México no nos parecería algo por lo cual armar un lío con la escasa protección que en la práctica se brinda a los trabajadores, pero en Israel es motivo suficiente para que el periódico exponga de manera virulenta a la fábrica y a su director de recursos humanos, acusándolos de insensibilidad e indiferencia ante la suerte de la pobre trabajadora, cuyo cuerpo yace en la cámara de una morgue.
Es tanta la presión que se ejerce sobre el propio gerente —cuyo nombre nunca conocemos— que para reivindicar a la panadería tiene que acompañar el féretro de la trabajadora hasta su país de origen para que sea enterrada allá.
La película de Riklis se mueve entre la tragedia y la comedia guardando un bien logrado equilibrio. El eje del relato es el gerente de recursos humanos a quien se suman otros compañeros de viaje muy singulares, cuyos nombres tampoco conocemos aunque sí el de la trabajadora fallecida con todo y apellidos.
De ser un empleador insensible y desinteresado de sus trabajadores a los que con trabajos les ha visto el rostro, este circunspecto gerente se lanza en el insólito viaje cargando el ataúd de una desconocida, en una experiencia que lo sacude y hace recapacitar sobre sus propios fantasmas y lo lleva a confrontarse consigo mismo.
El gerente de recursos humanos es una película pequeña, íntima, inteligente y sensible que se puede ver todavía en la Cineteca Nacional en la Ciudad de México y como le comentaba en párrafos anteriores hay que estar bien pendiente de su programación en la televisión por cable.
