Entre Ratatouille y El chef…

El actor francés Jean Reno tiene una de las trayectorias más disparejas de que se pueda tener cuenta. No es que sea muy talentoso pero además resulta poco atinado para seleccionar los guiones y me parece el clásico ejemplo de que muchas veces el cheque pesa más que la ...

El actor francés Jean Reno tiene una de las trayectorias más disparejas de que se pueda tener cuenta. No es que sea muy talentoso pero además resulta poco atinado para seleccionar los guiones y me parece el clásico ejemplo de que muchas veces el cheque pesa más que la calidad de un proyecto cinematográfico. El señor Reno nunca deja de ser él mismo en los personajes que interpreta, ya sean rudos policías, agentes secretos o un chef en crisis.

Comprendo que el tipo de comedias como El chef (Francia-España 2012), que se estrena en México este viernes, son muy comunes en el cine francés pero ésta en particular tiene proyección internacional por ser protagonizada por Reno, de lo contrario, con un actor conocido sólo en el mercado francés hubiera quedado para consumo interno. Algo muy parecido a lo que ocurre con Golpe y fuga producción estadunidense muy fallida que llegó a México la semana pasada, porque entre los secundarios del reparto está Bradley Cooper quien en estos días está en el candelero.

Gracias al Tour de Cine Francés nos llegan a México algunas muestras de la comedia francesa más inteligentes y con sustancia que El chef que, muy aparte de ser un vehículo para el lucimiento de Reno en un género más ligero de los que acostumbra, no aporta nada nuevo.

El chef, tercer largometraje de un señor probablemente muy conocido en Francia de nombre Daniel Cohen y que además escribe el guión, gira en torno a dos personajes: Alexander Lagarde (Reno), un veterano y tradicional chef que se enfrenta con la llegada de la vanguardia y la modernidad en su propio restaurante. Lagarde ha vendido su nombre a una gran empresa que lo tuvo como chef hasta que les resulta un estorbo pues se resiste a adaptarse al concepto de la “cocina molecular”. Lagarde está pendiente de los críticos y especialistas pues está en peligro de perder las estrellas que año con año ha logrado cosechar.

El otro personaje es Jacky Bonnot (Michaël Youn) un chef venido a menos, con inquietudes modernistas y gran sensibilidad, pero que es un neurótico empedernido. Jacky es admirador de Lagarde y conoce todas sus recetas en forma obsesiva. Es muy hábil aunque por su carácter no ha tenido suerte para conservar un trabajo en algún restaurante.

Las vidas de ambos se cruzarán para salvarse mutuamente, punto.

No puedo evitar recordar Ratatouille de 2007 que con la firma Disney-Pixar aborda casi el mismo tema en dibujos animados, pero de una manera muy inteligente y para público adulto e infantil. Brillante.

Ratatouille se refiere a un platillo muy típico en Francia y en el título se aprovecha el juego de palabras en torno a “rat” o rata en español. Dirigida y coescrita por Brad Bird (Los Increíbles) el protagonista es precisamente una rata con un talento y pasión fuera de serie para la cocina de alto perfil y que se cruza con la vida de un joven (humano) con escaso talento culinario pero que es heredero de la fama y la firma de un famoso y reconocido chef.

Remy, la rata, se vale de recursos muy ingeniosos para lograr que Linguini se dé a conocer como un gran cocinero. Es así que la historia se convierte en una suerte de Cyrano de Bergerac en la que el talentoso roedor encuentra la manera de hacer que Linguini quede como un gran chef.

Lo mejor de Ratatouille es su mensaje, que puede sonar chocante viniendo del sello Disney pero que en la voz exquisita de Peter O’Toole queda como una pieza de colección. O’Toole representa a Anton Ego, el implacable crítico que en su discurso final acaba demostrando que recibió una lección de un joven que sólo quiere hacer lo que lo apasiona en la vida. La esencia es: “no cualquiera puede convertirse en un gran artista, pero un gran artista puede provenir de cualquier lado”.

Ésta es un valiosa enseñanza que no queda implícita en El chef.

Entre Ratatouille y El chef, me quedo sin duda con la primera.

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