Metal y hueso

Del pasado Tour de Cine Francés que tuvo lugar de septiembre a diciembre del año pasado llega a algunas salas mexicanas la película más reciente de Jacques Audiard Metal y hueso De rouille et d’os, Francia 2012. Audiard dirigió en 2009 una espléndida película ...

Del pasado Tour de Cine Francés que tuvo lugar de septiembre a diciembre del año pasado llega a algunas salas mexicanas la película más reciente de Jacques Audiard Metal y hueso (De rouille et d’os, Francia 2012).

Audiard dirigió en 2009 una espléndida película titulada Un profeta que le valió el Gran Premio del Jurado del Festival de Cannes en ese año. Metal y hueso es una buena historia, pero no hay duda de que es muy superior Un profeta que desde hace algunos meses se puede ver en la televisión de paga, se la recomiendo.

Audiard siempre ha mostrado una particular habilidad para contar historias partiendo de lo simple como en Un profeta que gira en torno a la lucha por la supervivencia de un delincuente común dentro del aguerrido microcosmos de una cárcel, en la que aprende a medir a sus amigos, pero sobre todo a sus enemigos adaptándose a las reglas brutales que imponen los que ejercen el poder.

En Lee mis labios una joven casi sordomuda se relaciona con un ex presidiario en un argumento que después se convierte en un interesante thriller. Y es precisamente el personaje de esa mujer al que recuerda mucho el de Marion Cotillard en Metal y hueso ya que ambas comparten varias  características.

La historia gira en torno a Stéphanie (Cotillard) y Alí (Matthias Schoenaerts) dos seres medio perdidos, fracturados en el sentido figurado y el textual, solos, inadaptados. Stéphanie es entrenadora de orcas en un parque acuático. Alí es un joven sin oficio ni beneficio, solitario, quebrado, que debe hacerse cargo de su hijo de cinco años. Se conocen porque Alí, que ha conseguido un trabajo como agente de seguridad de un antro, detiene una pelea en la que Stéphanie resulta lesionada y la acompaña a su departamento en el que la espera un sujeto misógino y violento con el que da por terminada la relación.

Los días pasan sin que vuelvan a verse y cada uno sigue con su vida. Alí se acerca a su hermana y el marido, quienes se sostienen modestamente con el trabajo de él conduciendo un camión y el de ella como cajera de un súper. El niño es una constante que le estorba y lo lastra, pero al mismo tiempo lo quiere y despierta en Alí ciertos destellos de ternura.

Stéphanie sigue en su trabajo en el parque acuático, pero un grave accidente cambia radicalmente su destino, la sacude y la obliga a plantearse un nuevo esquema de vida. Es después del percance que decide

buscar a Alí y a partir de ese reencuentro Audiard construye un argumento singular sobre dos personajes, muy bien descritos por cierto, que aprenden a descubrir en sus vacíos y carencias las grietas por las que pueden colarse el uno en el alma del otro.

Hay varios aciertos en Metal y hueso como son los dos protagonistas, particularmente Marion Cotillard que pasa por la depresión, la angustia, el silencio, el abatimiento y la nostalgia. Frágil y a la vez valiente tiene en esta interpretación una de las mejores de su carrera cargando sobre sus hombros un buen porcentaje de la película. Tiene en Schoenaerts una excelente pareja que da a Alí su poderoso aspecto físico, muy bien contrastado con su evidente vulnerabilidad y torpeza casi infantil.

La fotografía, con repetidos juegos de luz solar intensa y sombras caprichosas también recuerda la técnica en Un profeta enfatizando el abanico de emociones que se desarrolla a lo largo del filme. La luminosidad de las escenas en el mar imprime optimismo ante la adversidad, mientras que las secuencias en interiores tienden a ser oscuras, sobre todo las escenas sexuales que a veces casi se adivinan. Todo esto contribuye a describir el estado emocional y anímico de los personajes y permite una conexión afectiva con ellos.

Lo que no se siente tan logrado es el curso de la historia que parece alargarse innecesariamente y nos lleva a pensar que los giros del final pueden resultar un poco forzados y “ajustados” para desembocar en el desenlace.

Lo mejor, insisto, es el trabajo de Marion Cotillard y Matthias Schoenaerts que nos regalan una bella historia de amor llena de humanidad y realismo, sobre personas de carne, “de metal”,  y hueso.

8/10.

Temas: