2017, el año en el que el mundo ardió

Este año que está a unos días de concluir ha sido tormentoso y devastador en materia de cambio climático. Están los hechos, reflejo de los impactos de la actividad humana y la adicción a los combustibles fósiles que, lamentablemente, seguimos padeciendo. También están los relevos en las presidencias de Estados Unidos y Francia, que plantearon un nuevo escenario al cumplimiento del Acuerdo de París, el cual busca evitar que la temperatura siga subiendo.
 

2017 se convertirá en el año en que el CO2 se disparó en 2%, tras tres años de emisiones estancadas.

Además, de acuerdo con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, 2017 terminará entre los tres años más calientes de la historia, y es casi un hecho que se convierta en el más cálido, aun sin la intervención del fenómeno climático de El Niño.

Y no es cosa menor. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha señalado en repetidas ocasiones que, junto con el aumento de las temperaturas, el mundo está experimentando un clima más extremo, con graves impactos socioeconómicos.

Un dato. Las temperaturas en el Ártico subieron al doble de la tasa de aumento de la temperatura global. En noviembre se registró un incremento superior a seis grados centígrados y la pérdida de hielo marino.

Diversos hechos confirman lo anterior. Por ejemplo, este año, Estados Unidos sufrió los efectos de tres de los huracanes más poderosos registrados en los últimos años. Los devastadores Harvey, Irma y María, alimentados por el calentamiento global, dejaron pérdidas por 93 mil millones de dólares. Mientras que los incendios en California, que continúan sin control, agregan siete mil millones de dólares más al desastre.

Esto ha sido indiferente al presidente Donald Trump, quien ha ido cumpliendo, una a una, sus promesas de campaña contra todo aquello que tiene que ver con el cambio climático y acciones emprendidas por su antecesor, Barack Obama.

Así, redujo los presupuestos a las agencias y dependencias que estudian y monitorean el cambio climático, término que casi en el día uno de su gobierno pidió que se removiera de toda información subida en los sitios del gobierno.

Sus grises o, más bien, negras intenciones, desmantelan el Plan de Energía Limpia, cuya esencia es reducir y limitar las emisiones de carbono de las centrales eléctricas de EU.

La cereza en el pastel o, mejor dicho, el “carbón limpio” en el pastel, es justo la promesa de “volver a engrandecer” a las industrias carbonífera y de los demás combustibles fósiles. Sí, va en contrasentido del mundo para revivir una economía del pasado. Mientras muchos países cambian a las energías limpias, Trump quiere continuar con la explotación de los hidrocarburos, los causantes de los gases de efecto invernadero que elevan la temperatura.

Eso no es todo. Ha sido ciego y sordo con respecto a todos los estudios de impacto ambiental, inclusive pasando por encima de leyes en la materia que señalan los daños que traería el levantar el muro fronterizo entre EU y México. De solidificarse esa gran muralla, veremos morir a varias especies y sus ecosistemas.

Y la decepción, tanto de líderes ambientalistas como Michael Bloomberg, Al Gore, Bill Gates, entre otros, que no cejan en continuar con la batalla contra el cambio climático, es la decisión de Trump de retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París, el histórico pacto firmado por 195 países en 2015.

Sí, 2017 ha sido un año también de doble cara, como la mostrada por el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, quien dice luchar en contra del cambio climático, pero ha aprobado oleoductos, como el que transportará crudo desde las arenas bituminosas de Alberta hacia la costa oeste, cuya afectación ambiental será irreversible.

Así, las calamidades en 2017 no pararon. El sur y el sureste de Asia sufrieron inundaciones catastróficas que provocaron más de mil 200 muertes.

Y si hablamos de desplazados climáticos, ahí están los provenientes del continente africano —que se seca, arde y muere de hambre—, en busca de un porvenir en Europa.

También están los informes de la OMS con respecto a las muertes a causa de la contaminación atmosférica, de los suelos y de los cuerpos de agua del planeta. No olvidemos que en este año la alerta se encendió informándonos sobre océanos repletos de basura plástica.

Quizá este 2017 ha sido muy tormentoso, pero no: también ha habido un poco de calma.

Tras el retiro de EU en la lucha contra el cambio climático, el liderazgo global en esa materia podría ser llenado por el mandatario francés Emmanuel Macron. Ésa es la lectura de la cumbre One Planet, realizada en París el pasado 12 de este mes.

Ahí se dieron varios anuncios. Entre los más importantes está el ultimátum de los fondos de inversión de cortar financiamiento a las empresas relacionadas con los combustibles fósiles, gravar el carbono y crear mercados de carbono.

Si lo anterior y los compromisos hechos en la COP23 de Bonn se concretan, 2018 podría ser el año del inicio de una verdadera y ambiciosa acción climática, pues somos la última generación que puede cambiar el destino de la humanidad y todos los seres vivos que habitan la Tierra.

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