Osorio, Margarita y Mancera
Si los panistas fueran audaces e inteligentes ya estarían lanzando desde hoy mismo a Margarita Zavala como su candidata. No lo van a hacer, lo cual dejará muy contentos a los priistas.
El PRI de Peña Nieto lo tiene muy claro y no se hace bolas: para ganar de nuevo la Presidencia en 2018, requiere la mayor fragmentación posible del voto opositor. Lo ideal es que haya muchos candidatos de izquierda que le resten votos a López Obrador; que el PAN lance a Rafael Moreno Valle o Ricardo Anaya y Margarita Zavala, entonces, se lance como independiente, tal y como ha insinuado; además, que a la exprimera dama la acompañen la mayor cantidad posible de candidatos independientes en la boleta presidencial. “Divide y vencerás”, es la máxima política del PRI rumbo al 2018. Es una estrategia que tiene todo el sentido del mundo.
En su peor elección presidencial, la de 2006, el tricolor obtuvo el 22% de la votación nacional. Supongamos que en 2018 lanzan a un candidato tan malo como Roberto Madrazo que sólo obtiene los votos del electorado más duro del PRI. Súmense a este porcentaje unos cinco puntos que pueda conseguir la segunda marca priista —el Partido Verde Ecologista que es el mismo producto pero empaquetado de manera diferente— y ya estamos en 27 por ciento. Agréguese otros tres puntos porcentuales que añada el otro aliado del PRI —el partido del sindicato de maestros, Nueva Alianza— y alcanzamos 30 por ciento. Un par de puntitos más de Encuentro Social que también gravita alrededor del PRI y la suma llega a 32 por ciento. Les queda otro partido que ahora controlan los priistas: el del Trabajo. Llegado el momento, si les conviene, lo sumarán a la alianza a favor del candidato del PRI o, si les beneficia más, lo utilizarán para lanzar a un candidato izquierdista que le reste puntos a López Obrador.
Así, con prácticamente un tercio de los votos nacionales más la fragmentación de los otros dos tercios en muchos candidatos, el PRI ganaría la Presidencia.
Quedaría pendiente la elección de su candidato, decisión que tomará el presidente Peña de acuerdo a los usos y costumbres de ese partido. Ya vimos que, como gobernador del Estado de México, Peña se inclinó por el personaje que maximizaba las probabilidades de ganar la elección según las encuestas. Creo que hará lo mismo cuando tome la decisión de quién será el abanderado presidencial priista en 2018. De ahí la importancia de lo que van apuntando las encuestas desde ahora.
Ayer apareció una en El Financiero que, por cierto, contrató a uno de los encuestadores más serios y de mayor reputación del país: Alejandro Moreno. De acuerdo a esta encuesta nacional en hogares, Miguel Ángel Osorio Chong va adelante, y por mucho, en las preferencias por la candidatura priista, tanto en población general como en aquellos que se identifican con el PRI. Le siguen muy lejos Manlio Fabio Beltrones y Eruviel Ávila. Los demás aspirantes prácticamente no pintan. Hoy por hoy, al parecer, el candidato a vencer para todos los priistas que quieran aparecer en la boleta presidencial es el secretario de Gobernación.
El PAN, sin brújula desde 2012, aparece en la encuesta con una opción ganadora que bien podría poner en aprietos la estrategia del PRI arriba señalada. Se llama Margarita y se apellida Zavala. No sólo es la favorita de los que se identifican con el PAN, sino que también tiene capacidad de atraer electorado que está en el ánimo de votar por un independiente. Con la suma de estos dos segmentos, el PAN podría soñar con regresar a Los Pinos. Si los panistas fueran audaces e inteligentes ya estarían lanzando desde hoy mismo a Margarita como su candidata. No lo van a hacer, lo cual dejará muy contentos a los priistas.
En el frente perredista, Miguel Ángel Mancera es el favorito para ser su candidato presidencial, tanto de la población general como de los que se identifican con ese partido. El problema es que, si lo lanzan, el electorado de la izquierda se dividiría, que es lo que precisamente pretende el PRI. De ahí los ataques recientes de López Obrador en contra del jefe de Gobierno capitalino a quien ya incorporó en su lista de mafiosos que, según él, controlan el país. Lo que todavía no sabemos es si el PRD va a lanzar a su propio candidato —que sería Mancera— o si, al final, se acomodarán de nuevo con López Obrador.
