De cómo AMLO cabalga solo rumbo a la Presidencia

Con toda probabilidad, la corrupción será uno de los temas centrales de la elección de 2018. Y ahí estará AMLO retumbando que él es honesto y que, en cambio, los panistas de antes y los priistas de ahora son una bola de corruptos.

López Obrador cabalga solo, sin que nadie le haga sombra, en la carrera presidencial de 2018. La pregunta es si alguien lo alcanzará cuando los otros partidos finalmente decidan quiénes serán sus candidatos. Porque hoy es el que tiene mayores intenciones de voto en las encuestas. Y hoy, como desde hace ya muchos meses, está en plena campaña.

Todos los días aparece en spots de radio y televisión que no paga porque utiliza los que le corresponden a su partido, Morena, y que se trasmiten en tiempo del Estado de acuerdo con la Reforma Electoral de 2007. Se trata de un evidente acto de campaña adelantada pero, como es jurídicamente difícil comprobarlo, no pueden impedírselo las autoridades electorales.

Es increíble: López Obrador, quien se quejó por la supuesta inequidad en las elecciones de 2006 y 2012, quien por su culpa se modificó la ley electoral para supuestamente tener una competencia más equitativa, ahora utiliza esa legislación para adelantarse lo más posible rumbo al 2018. Esto comprueba, como en su momento advertimos, lo absurdo y disfuncional del modelo de comunicación política de la reforma de 2007. Ahora resulta que uno de los candidatos hace campaña abierta en radio y televisión, en tiempos del Estado, mientras que los otros aspirantes no pueden hacer nada.

Además, por vigésima ocasión desde 2005, López Obrador anda recorriendo el país entero haciendo campaña. Para tal efecto, busca temas controversiales que le permiten estar en los medios de comunicación. Rápidamente se dio cuenta de que la Reforma Energética no prendía: no era un asunto que moviera al electorado y, como tal, la abandonó. Ya no habla de eso ni promete movilizaciones multitudinarias en contra de la apertura del sector energético al capital privado. En su lugar ha encontrado una pepita de oro electoral: la corrupción.

Los mexicanos están hartos de los gobiernos corruptos. Así lo demuestran todas las encuestas. En las pasadas elecciones de junio, este tema fue fundamental para explicar el desplome de los tres principales partidos (PRI, PAN y PRD), el ascenso de los chicos (como MC y el propio Morena) y el triunfo de candidatos independientes (como El Bronco en Nuevo León).

Con toda probabilidad, la corrupción será uno de los temas centrales de la elección de 2018. Y ahí estará AMLO retumbando que él es honesto y que, en cambio, los panistas de antes y los priistas de ahora son una bola de corruptos. Utilizará, hasta el cansancio, las múltiples casas sospechosas del presidente Peña, su esposa, sus secretarios de Hacienda y de Gobernación para recordarnos que él, como dice en uno de sus spots, nos había advertido que el actual grupo gobernante “nos llevaría al despeñadero”.

En esa misma estrategia se inscribe su última propuesta de construir el nuevo aeropuerto capitalino en la base militar de Santa Lucía en lugar del proyecto del presidente Peña en Texcoco. La idea de AMLO no es nueva. Ya se había evaluado y descartado hace mucho tiempo por mala. No tiene sentido separar los aeropuertos nacional e internacional en una ciudad como la de México. No obstante, el tabasqueño presentó esta supuesta idea innovadora sabiendo que los gobiernos federal y capitalino la escucharían con amabilidad, la dizque analizarían, pero, al final, la rechazarían.

Y eso es lo que precisamente quería López Obrador. Porque, desde ahora y hasta 2018, se pasará criticando el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM). Dirá, como dijo el otro día, que él trató de evitar “el robo por más de cien mil millones de pesos que pretende la banda de Los Pinos” con esta obra. Ya sus diputados, los de Morena, anunciaron que solicitarán una consulta pública y la organización de foros públicos sobre el NAICM “porque se oculta la corrupción y opacidad que prevalece en el proyecto de negocios del sexenio”. La idea de López Obrador y compañía es capitalizar en las urnas el tema del NAICM si éste se retrasa o aparecen actos turbios u opacos en su construcción.

Así va cabalgando El Peje rumbo al 2018 sin que nadie lo detenga.

                Twitter: @leozuckermann

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