¿De qué servirá la captura del Chapo Guzmán?

No puede menospreciarse el triunfo del gobierno al haber detenido al Chapo. La pregunta es si la detención ayudará o no a abatir la violencia.

COMPARTIR 
Leo Zuckermann 24/02/2014 01:55
¿De qué servirá la captura  del Chapo Guzmán?

Primero, lo obvio: Joaquín Guzmán era un prófugo de la justicia. El Estado estaba obligado a detenerlo. Su captura indudablemente representa un triunfo para el presidente Peña. La pregunta es si dicho arresto ayudará o no a resolver el problema de la violencia en México.

De ninguna manera puede menospreciarse lo logrado por el presente gobierno. La de Guzmán era una cuenta pendiente que tenía el Estado mexicano frente a un delincuente que se había fugado de un supuesto penal de máxima seguridad. Cada año que pasaba se incrementaba la vergüenza pública de no poderlo atrapar. Capturarlo es una reivindicación para las autoridades y un triunfo para Peña.

Sobre todo para su imagen. Recordemos que hace unas semanas, el Presidente fue a Davos a presumir las múltiples reforma aprobadas durante el primer año de su sexenio. Al terminar, la primera pregunta que le hicieron fue sobre el tema de seguridad. Peña se incomodó. Quedó claro que a los inversionistas extranjeros les seguía preocupando el asunto de la violencia más allá de las reformas. El hecho de haber capturado al Chapo Guzmán responde a esta preocupación: envía el mensaje de que este gobierno está trabajando para resolver el problema del crimen organizado.

Más aún, acalla los rumores, siempre presentes en México, de que los gobiernos protegen al cártel de Sinaloa. Dicha aseveración se ha escuchado en tiempos de Fox (cuando se escapó El Chapo del penal de Puente Grande) y Calderón (que no pudo capturar al susodicho). El rumor ahora lo había heredado Peña con aquello de que el PRI tenía la tradición de negociar con las organizaciones más antiguas y exitosas del narcotráfico incluyendo la de Sinaloa. La captura de Guzmán desmiente esta percepción.

Insisto: no puede menospreciarse el triunfo del gobierno de Peña al haber detenido al Chapo. Pero la pregunta que más nos debe interesar es si la detención ayudará o no a abatir la violencia en el país. Me temo que la respuesta no es halagüeña. De hecho, podría ocurrir lo contrario, es decir, que haya un incremento de homicidios, secuestros y extorsiones en el corto plazo.

Eduardo Guerrero, experto en seguridad, ha demostrado que el descabezamiento de los cárteles ocasiona una tremenda disrupción en éstos, lo cual produce olas de violencia. Recordemos que el crimen organizado es como una empresa. Pero, a diferencia de las corporaciones legales donde existen reglas y contratos, aquí las sucesiones por la dirección general resultan muy complicadas. Descabezar al jefe produce tensiones entre los mandos medios y superiores; muchos ven esta oportunidad para mejorar su posición dentro de la organización. Los conflictos se multiplican y suelen resolverse a balazos. A eso hay que sumar que, en momentos de disrupción de un cártel, las corporaciones adversarias ven una gran ocasión para ganarle territorios a sus rivales, lo cual también produce violencia. De esta forma, según Guerrero, la detención de un capo genera olas de asesinatos, sobre todo en las regiones controladas por el cártel descabezado.

¿Ocurrirá esto con el cártel de Sinaloa? Dependerá, en mucho, del poder que tenía El Chapo Guzmán dentro de esta organización. Recuerdo que, cuando Eduardo Medina Mora era procurador General de la República en el sexenio de Calderón, un día nos dijo que El Chapo en realidad ya no pesaba tanto dentro del cártel que había fundado. Como era uno de los hombres más buscados del mundo, se la pasaba a salto de mata. Para todos los efectos prácticos, el jefe del cártel era desde hacía mucho tiempo El Mayo Zambada.

Alejandro Hope, otro experto en seguridad, sin embargo argumenta que El Mayo ya está grande, que su salud no es buena y que también se encuentra a salto de mata: no es, por tanto, “el sucesor ideal”. En este sentido, la sucesión dentro del cártel de Sinaloa podría complicarse. Ergo, “por primera vez en dos décadas no habría un grupo criminal claramente dominante en México” generando más violencia. Peor aún, la detención del Chapo podría acelerar el proceso de cambio que ha existido en las organizaciones criminales mexicanas: de grandes que se dedican a la exportación de drogas a Estados Unidos a chicas que se dedican a “formas de extracción de rentas, desde secuestros hasta la extorsión y el robo”. Y está comprobado que este nuevo tipo de corporaciones criminales más pequeñas son más violentas.

La captura de El Chapo Guzmán es un logro para el presidente Peña. Pero esto no necesariamente va a bajar la violencia en el país. Incluso podría ocurrir lo contrario.

                Twitter: @leozuckermann

Comparte esta entrada

Comentarios