No nos hagamos ilusiones: la economía todavía está mal

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Leo Zuckermann 04/02/2014 01:18
No nos hagamos ilusiones: la economía todavía está mal

Cuando tomó posesión el presidente Peña en diciembre de 2012, 38% de los mexicanos consideraba que su situación económica personal era “peor” que hacía un año. Trece meses después de haber comenzado el sexenio, en enero de 2014, este porcentaje había aumentado a 61%. Esto de acuerdo con la serie de encuestas telefónicas de BGC, Ulises Beltrán que publica Excélsior. Sólo un escaso 13% de los mexicanos reportaba que en enero de 2014 su situación económica personal estaba mejor comparada con la de hace un año.

Este 61% es un número muy malo, comparable, en la larga serie de encuestas de Beltrán, a la que se obtuvo en medio de la última recesión que tuvimos en este país, la peor en el mundo desde la Gran Depresión, la de 2008-2009. La tendencia negativa sobre la percepción de la economía personal además empeora cada mes que transcurre de la nueva administración de Peña. Estamos cerca de llegar al peor punto de la historia reciente del país, en junio de 1995, cuando 83% de los mexicanos declaró que su economía estaba peor que el año pasado.

Eso en cuanto a la percepción de la economía personal. Ahora bien, cuando se le pregunta a la gente qué opina de la situación económica de todo el país, 71% contesta que está peor que el año pasado. Una vez más, este indicador es similar al que se registraba durante la crisis recesiva mundial de 2008-2009.

Estos números no son gratuitos. Venimos de un año de crecimiento económico paupérrimo. El Producto Interno Bruto (PIB) habrá crecido alrededor de uno por ciento en 2013, lo cual significa que la economía mexicana creció un tercio de lo que lo hizo durante 2012.

No obstante, las expectativas para este 2014 son más favorables. En la encuesta de  enero de Beltrán, 34% de los mexicanos cree que la economía del país mejorará este año, un incremento de 11 puntos porcentuales con respecto a la encuesta de diciembre de 2013. En contraposición, el porcentaje de mexicanos que cree que la economía nacional no estará mejor cayó de 66% en diciembre a 52% en enero.

Estas expectativas más favorables de la opinión pública son consistentes con los pronósticos más positivos de crecimiento del PIB mexicano durante 2014. Los expertos están esperando que sea entre un tres o cuatro por ciento. Es una buena noticia. La mala es que todo indica que este crecimiento se dará hasta el segundo semestre. Así lo reportan los indicadores adelantados tanto del Conference Board como los del INEGI. Estos son modelos, basados en variables clave, para medir en qué fase del ciclo económico se encuentra el país.

En cuanto al reporte recién publicado por el Conference Board, correspondiente a las variables de noviembre del año pasado, el Indicador Adelantado, que anticipa la trayectoria de la economía en el corto plazo, se contrajo en 0.1%. Se trata de la segunda caída consecutiva “y su tasa de crecimiento en seis meses permanece en territorio negativo”. Si a esto se le suman los resultados del Indicador Coincidente, la conclusión es que “no es probable que la actividad económica se acelere a principios de 2014”.

Por su parte, el último reporte del INEGI muestra un panorama todavía pesimista. La confianza del productor como la del consumidor continúan en territorio recesivo. El Indicador Coincidente como los de Actividad Económica Mensual está entre el terreno de la recesión y la recuperación. El mejor indicador es el Adelantado que se encuentra entre la recuperación y la expansión. No obstante, este indicador demuestra que, de darse una aceleración en la economía nacional, éste no ocurrirá pronto, por lo menos este primer trimestre. Además, la tendencia positiva es débil y bien podría cambiar a negativa.

Para acabarla de amolar, este año comenzó con mucha turbulencia en los mercados emergentes debido, primero, a que se está acabando la época de muchos dólares baratos (la Reserva Federal estadunidense ya está retirando liquidez aunque de manera lenta y gradual) y, segundo, a un menor crecimiento en China. Esto le ha pegado duro a las economías en desarrollo. Hemos visto devaluación de sus monedas, caídas en sus mercados financieros y un incremento en sus tasas de interés. Aunque, de todos los países emergentes, México es el que mejor se ve para enfrentar esta nueva situación, en el corto plazo nos está afectando. Tan sólo hay que ver el tipo de cambio y la Bolsa Mexicana de Valores.

En conclusión: todavía es pronto para ilusionarnos: este primer semestre todavía será malo para la economía nacional.

                Twitter: @leozuckermann

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