El panorama para el gobierno priista y la oposición de izquierda

El escenario se ve bastante halagüeño para el gobierno priista con más grados de libertad para sacar adelante su agenda en el Congreso.

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Leo Zuckermann 13/01/2014 01:35
El panorama para el gobierno priista y la oposición de izquierda

Como se preveía, el Pacto por México feneció con la aprobación de la Reforma Energética en diciembre. El PRD de Los Chuchos ya no pudo sostenerse dentro de este esquema de cooperación de las tres principales fuerzas políticas (PRI, PAN y PRD). Lo que viene ahora, en términos legislativos, es la aprobación de todas las legislaciones secundarias de las múltiples reformas constitucionales. Y para eso el gobierno tan sólo necesita los votos en la Cámara de Diputados de su partido (el PRI), más los de su aliado (el PVEM) y un partido que cooptado en estos meses (el PANAL que antes controlaba la maestra Elba Esther Gordillo, hoy encarcelada). Con esta alianza se consigue 50.2% de los diputados, suficiente para cambiar cualquier ley.

En el Senado esta coalición PRI-PVEM-PANAL tendría 48.4% de los votos. Aquí el gobierno tiene dos opciones. La primera es conseguir los tres votos que le faltan para la mayoría entre senadores dispuestos a negociar de los partidos restantes (PAN, PRD, MC o PT). La otra alternativa es lograr el apoyo ya sea de la bancada panista para, por ejemplo, pasar la legislación energética y de la perredista para la de telecomunicaciones. En este sentido, una vez que fueron aprobadas las reformas constitucionales el año pasado, la política se le facilitará mucho al gobierno priista de Peña Nieto.

El problema lo tienen el PAN y el PRD. Su apoyo ya no vale tanto como el año pasado. El gobierno priista puede darse el lujo de prescindir de ellos, salvo por los tres votos que necesita en el Senado para aprobar las legislaciones secundarias. No se ve, en este sentido, un año muy promisorio que digamos para los panistas y perredistas. A esto hay que agregar que en ambos partidos habrá elecciones para renovar a su dirigencia nacional.

En el PRD, como siempre es el caso, las tribus están divididas. El grupo de Nueva Izquierda, también conocido como Los Chuchos, vienen dominando al partido ya desde hace varios años. Van tres personajes seguidos pertenecientes a esta facción que han dirigido al PRD. En esta ocasión han lanzando al ex senador Carlos Navarrete para convertirse en el cuarto.

Naturalmente las otras tribus no están contentas con la idea de un cuarto chucho controlando el partido. Pero, ¿quién puede realmente disputarle la presidencia del PRD a Los Chuchos? Los lopezobradoristas ya se salieron del partido para irse a formar el Morena. Izquierda Democrática Nacional, el otro poderoso grupo que comandan René Bejarano y su esposa Dolores Padierna, no tienen un personaje con la estatura como para dirigir al partido. Además, ellos, más que interesarles controlar el PRD, lo que les importan es mantener su red de clientelismo en el Distrito Federal que les deja muchas prebendas políticas y económicas. Como ha sido el caso en los últimos años, van a negociar con algún otro grupo para quedarse con la Secretaría General del partido, el segundo puesto en importancia.

Otro posible candidato a disputarle la presidencia del PRD a Navarrete es Marcelo Ebrard. Pero el ex jefe de Gobierno sabe que no tiene ninguna opción de ganar si la elección se hace en una asamblea que dominan las tribus, en particular la de Los Chuchos. Por eso, Ebrard está pidiendo que haya una elección abierta a la sociedad. Supongo que Nueva Izquierda no va a aceptar esta propuesta. ¿Por qué debía de hacerlo? Además, para ganar, Ebrard necesitaría del apoyo político y económico de Miguel Ángel Mancera, otro factor de poder dentro de la izquierda, pero todo indica que las relaciones entre el actual jefe de Gobierno capitalino y su antecesor están rotas.

Así, todo indica que habrá un cuarto chucho en la presidencia del PRD. Pero, si sale mal el proceso de sucesión, si el desaseo impera como en ocasiones pasadas, este partido corre el riesgo de fraccionarse aún más con una eventual desbandada de liderazgos y militantes hacia el Morena, el partido de López Obrador que este año recibirá, con toda seguridad, su registro formal.

En suma, el panorama se ve bastante halagüeño para el gobierno priista con más grados de libertad para sacar adelante su agenda en el Congreso. No así para la izquierda. Sus votos en el Congreso ya no son tan valiosos para Peña y sus eternas divisiones los podría debilitar aún más en el proceso de sucesión del presidente del PRD (mañana hablaremos de cómo se ve el panorama panista).

                Twitter: @leozuckermann

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