La protesta de la izquierda como vieja obra teatral

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Leo Zuckermann 10/12/2013 01:50
La protesta de la izquierda como vieja obra teatral

No comparto con la izquierda mexicana sus argumentos en contra de la Reforma Energética, pero reconozco su derecho, incluso diría que hasta su obligación, de oponerse a ella. El problema es que su protesta no parece estar teniendo el impacto social que ellos mismos esperaban. Un problema es que el tema energético es tan técnico que no es fácil que lo entienda la gente. La izquierda recurre, entonces, a argumentos simplistas, como que se está “privatizando Pemex”, que son falsos y, peor para ellos, fáciles de desmentir. Pero, más allá de que este es un tema que por su complejidad no mueve mucho a la opinión pública, la protesta de la izquierda me recuerda una vieja obra de teatro, cuyo guión conocemos de antemano, protagonizada por los actores de siempre y que se presenta en el mismo teatro desde hace muchísimos años. No es que sea una obra clásica que vale la pena ver de vez en cuando. Más bien parece una obra que tuvo éxito hace algunas décadas, pero que no ha sabido renovarse y, por tanto, aburre y tiene cada vez menos audiencia.

¿A qué me refiero?

Comencemos con el guión. Los argumentos de la izquierda con respecto a la Reforma Energética no cambian con los años. No así el mundo que se ha trasformado radicalmente en las últimas tres décadas (ya no existe, por ejemplo, la alternativa socialista-comunista al capitalismo). Ni se diga de las nuevas tecnologías que están generando una revolución en los mercados energéticos internacionales. Y qué decir de México, un país con una economía exportadora gracias al Tratado de Libre Comercio de América del Norte. No obstante este contexto tan distinto en el que estamos viviendo, la izquierda sigue anclada en un discurso que viene del viejo nacionalismo revolucionario del PRI.

No sorprende, entonces, que los actores de la obra “La Protesta” sean precisamente viejos cuadros priistas que se quedaron suspirando por aquellas épocas “gloriosas” donde el nacionalismo revolucionario fue una alternativa mexicana al mundo bipolar entre el capitalismo y comunismo. Son Cuauhtémoc Cárdenas, Andrés Manuel López Obrador, Porfirio Muñoz Ledo y más recientemente Manuel Camacho y Manuel Bartlett. Destacan, por supuesto, los dos primeros. Cárdenas y AMLO son los estelares. El problema es que, si por alguna razón falta alguno de ellos, no hay quién los sustituya en el papel protagónico. Con toda claridad lo observamos la semana pasada cuando López Obrador sufrió un infarto. Mientras se recuperaba en el hospital, no hubo quién liderara la protesta. Ni su hijo ni Martí Batres dieron el ancho.

Lo cual nos lleva al tercer punto. La izquierda mexicana ha padecido de un problema de exceso de centralismo en la capital del país. Cada vez más, su fuerza política está concentrada en el Distrito Federal. Cuando uno sale fuera de la República, atestigua que en la mayoría de las plazas no existe la protesta en contra de la Reforma Energética. Y no estoy hablando de pueblecitos sino de ciudades tan importantes como Monterrey, Guadalajara, Puebla, Tijuana, Juárez o León. En realidad, con un puñado de manifestantes, la protesta se encuentra en las principales calles del centro capitalino. La izquierda tiene la fuerza para llenar, de vez en cuando, el Zócalo del DF y nada más. De ninguna manera podemos hablar de que existe un movimiento nacional en contra de la Reforma Energética.

Esto también puede observarse en la prensa. La protesta de la izquierda está concentrada en algunos medios que se publican o trasmiten en la capital. En los medios locales prácticamente no aparecen notas, columnas o editoriales informando o explicando por qué la izquierda se opone a la Reforma Energética. Siempre queda, claro, el argumento de que lo que pasa es que existe un “cerco informativo” en contra de ellos. Puede ser. Pero también esto suena a una excusa vieja y desgastada. ¿No podría ser que no son nota porque no hay nada qué reportar digamos en Mérida?

Se supone que el espíritu crítico es parte del pensamiento de izquierda. Si es cierto, pues los izquierdistas tendrían que hacer una evaluación muy seria de por qué su protesta está teniendo tan poca repercusión. Por qué su postura frente a la Reforma Energética parece una vieja obra de teatro, con un guión desgastado, con los mismos actores veteranos y siempre en el teatro del DF. ¿No sería hora de que presentaran una nueva obra con un guión más acorde a los tiempos, con actores jóvenes y que pudieran hacer una gira exitosa en el resto del país?

                Twitter: @leozuckermann

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