Primer año de Peña: ni héroe ni villano

Veo a un Peña Nieto que ha sido un político de carne y hueso que a veces le ha atinado a sus decisiones, pero que también se ha equivocado.

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Leo Zuckermann 03/12/2013 01:41
Primer año de Peña: ni héroe ni villano

¿Qué podemos decir, en conclusión, del primer año de Peña? Recapitulemos, primero, lo analizado a profundidad en los tres artículos anteriores:

1. En cuanto a la economía, fue un año malo. El gobierno federal tuvo responsabilidad en agudizar la desaceleración. El optimismo de hace 12 meses por un “Momento Mexicano” se transformó en escepticismo. Peña “vendió” con eficacia grandes expectativas, pero los resultados fueron malos en crecimiento y generación de empleos en 2013.

2. El Presidente heredó un tremendo problema de inseguridad de la administración anterior: altos niveles de homicidios, secuestros y extorsión. Los primeros cayeron un 15% durante diciembre 2012-octubre 2013, comparados con diciembre 2011-octubre 2012. No así en secuestros, donde el aumento fue del 34% si comparamos los periodos mencionados. El incremento de las extorsiones fue del 12%.

3. El récord de reformas estructurales aprobadas durante el primer año de Peña es impresionante en número: cinco relacionadas con la economía, la misma cantidad que en 14 años anteriores donde gobernaron cuatro presidentes. Lo que está por verse es si estas reformas resultarán de buena calidad y generarán un mayor crecimiento económico.

A esto habría que agregar:

4. El Pacto por México como un mecanismo eficaz para negociar con las oposiciones de izquierda y derecha. Esto permitió sacar adelante dos reformas que enfrentaban a grupos de interés muy poderosos: la educativa, que tocaba los intereses de los sindicatos de maestros, y la de telecomunicaciones, que afectaba los negocios del hombre más rico del mundo y de las televisoras.

5. El supuesto ejercicio de transparentar los bienes del gabinete presidencial que dejó más dudas que respuestas, sobre todo relacionadas con múltiples donaciones que recibió Peña y varios de sus subordinados antes de que llegaran al poder.

6. La detención de Elba Esther Gordillo, la poderosísima líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, que sirvió para reafirmar el poder presidencial.

7. El abandono de la política de responsabilidad fiscal de los últimos años para regresar a un Estado que gasta más, que se endeuda más, con la idea keynesiana de que esto ayudará a crecer más a la economía.

8. En el mismo año en que el gobierno federal le subió los impuestos a los contribuyentes, unos meses antes, con la anuencia del Congreso, le había perdonado a los gobiernos estatales y municipales el pago de los impuestos que éstos le habían retenido a sus trabajadores.

9. El escándalo de #LadyProfeco, donde el primer impulso del gobierno fue proteger al Procurador Federal del Consumidor, un funcionario muy apreciado por el Presidente. Pero, por el aluvión de críticas en los medios, al final tuvieron que despedirlo.

10. La detención de uno de los criminales más buscados en el país y Estados Unidos: Miguel Ángel Treviño, el Z-40, uno de los líderes del violentísimo cártel de Los Zetas.

11. La multiplicación de grupos de autodefensa, policías comunitarias o paramilitares, sobre todo en Michoacán y Guerrero. No es gratuito que en estos estados se haya incrementado la violencia. En particular en Michoacán, donde hemos atestiguado la pérdida de la autoridad del Estado en muchos territorios.

12. La tolerancia del gobierno federal con respecto a las protestas de los maestros de la CNTE por la reforma educativa. Peña optó por abrir mesas de negociación donde, al parecer, les han dado todo a los docentes, sobre todo dinero. El gobierno incluso retrasó la aprobación de la Ley del Servicio Profesional Docente por las presiones magisteriales.

13. La centralización de la nómina del magisterio y de la compra de medicinas para el Seguro Popular. El gobierno federal ahora realizará dichas funciones.

14. El otorgamiento de una pensión vitalicia de 15 mil pesos mensuales a mil 400 ex trabajadores de Luz y Fuerza que seguían protestando por la desaparición de esta empresa.

¿Qué conclusión podemos sacar de este panorama?

Pues lo mismo que hemos dicho sobre gobiernos anteriores; es un cliché, pero no por serlo, deja de ser verdadero: en una democracia, un gobierno suele ser una colección de buenos y malos resultados. Se trata de un claroscuro que permite que algunos enfaticen las cosas positivas y otros las negativas. En lo personal, yo veo a un Peña Nieto que, hasta ahora, ha sido un político de carne y hueso que a veces le ha atinado a sus decisiones pero que también se ha equivocado. Ni ha sido un superhéroe que ha salvado al país ni un poderoso villano que lo ha arruinado.

                Twitter: @leozuckermann

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