¿Por qué se ve difícil que salga la reforma energética?

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Leo Zuckermann 31/10/2013 01:24
¿Por qué se ve difícil que salga la reforma energética?

Una vez aprobada la reforma fiscal esta semana, gracias a una alianza del PRI con el PRD de Los Chuchos, vendrá el debate sobre la joya de la corona de todas las reformas propuestas por el Presidente: la reforma energética. ¿Podemos esperar que el Congreso apruebe los cambios legales para permitir la inversión privada en este sector? Creo que va a ser muy difícil. Dependerá de, al menos, tres condiciones.

Primero de la voluntad del PAN de apoyar la reforma. La fiscal pudo salir adelante gracias a un acuerdo entre el PRI y parte del PRD. Los perredistas jalaron a los priistas hacia la izquierda de tal suerte que se aprobó una reforma con sabor keynesiano-estatista: se aprobaron más impuestos y un mayor déficit por lo que los gobiernos tendrán alrededor de seis puntos más del Producto Interno Bruto para gastar en 2014. No es poca cosa. Sabemos, sin embargo, que la alianza del PRI con el PRD de Los Chuchos no se sostendrá para la energética. Nadie en la izquierda, ni siquiera los más pragmáticos y moderados, apoyará una apertura del sector a los capitales privados. Luego entonces, la única alianza posible para sacar adelante una reforma constitucional en materia energética es entre el PRI, su aliado el PVEM, y el PAN.

Esta coalición tiene los votos suficientes para enmendar la Constitución, de tal suerte que los privados puedan participar en los diversos negocios energéticos. Pero hay diferencias entre la visión del PRI y la del PAN. Los priistas quieren, por ejemplo, instituir la figura de los “contratos de utilidad compartida” en materia de exploración y explotación de hidrocarburos. Los panistas quieren ir más allá introduciendo las “concesiones”. O los panistas se mueven hacia la izquierda y permiten los contratos que propone Peña o los priistas se mueven hacia la derecha y aceptan las concesiones.

Si es lo primero, pues el PRI feliz de la vida. Pero los panistas ya vieron cómo los perredistas le sacaron todo a los priistas para sacar adelante la fiscal. Lógicamente van a demandar lo mismo en la energética: que tenga más sabor panista que priista. De ahí que la segunda condición para que haya reforma energética es que el gobierno de Peña recule en su compromiso público de no permitir las concesiones. Eso pondrá en un brete a los priistas que quieren abrir el sector energético a la iniciativa privada, pero un poquito. La pregunta es si el gobierno, y su partido, serán lo pragmáticos que fueron en la reforma fiscal a fin de moverse hacia la derecha en la energética. Si es así, la segunda condición se cumplirá.

Lo cual lleva a la tercera: habrá que resolver las movilizaciones callejeras y la consulta popular que llevarán a cabo la izquierda. Ya sabemos que varios grupos izquierdistas van a salir a las calles a protestar por el intento de cambiar el statu quo energético. Todos esos grupos, que se odian a muerte, se unirán porque en esta tema coinciden. Todos: López Obrador, Cárdenas, Ebrard, Los Chuchos, los Bejarano y los que siempre se apuntan para protestar por cualquier cosa (maestros, electricistas, anarquistas, etcétera). La pregunta es si las movilizaciones callejeras van a ser más intensas si la reforma se mueve hacia la derecha para conseguir el apoyo del PAN. Creo que no porque, cámbiese lo que se cambie en la Constitución y leyes secundarias en materia energética, la izquierda va a estar en contra.

El otro desafío será en 2015. El PRD ya anunció que está recabando las firmas de 2% del padrón electoral (alrededor de un millón 700 mil votantes) para que en la próxima elección federal intermedia se ponga a consideración del electorado la reforma energética. Confían en que la gente la rechace y, si la participación es de más de 40% del electorado, tendrá un efecto vinculante, es decir, se tendrán que anular los cambios aprobados. De acuerdo con Cuauhtémoc Cárdenas, ya cuentan con entre 600 y 700 mil firmas para promover la consulta. De lograrse, el gobierno tendrá que hacer campaña a favor de la reforma con el fin de convencer al electorado de sus virtudes. Sea cual sea el resultado, la consulta retrasará las posibles inversiones privadas en el sector ya que las empresas se esperarán hasta ver el desenlace final de esta batalla en las urnas.

De esta forma, a pocos días de que el Senado debata y vote la reforma energética, se ve muy difícil que pueda salir adelante: depende de los votos del PAN, del pragmatismo del PRI y del desafío de la izquierda en las calles y en las urnas.

                Twitter: @leozuckermann

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