Estado de México: la batalla comienza

El pasado miércoles inició el proceso para elegir gobernador o gobernadora del Estado de México el próximo 4 de junio de 2017. De esta manera inicia la madre de las batallas electorales del año que entra, y como cada sexenio ésta será la aduana ineludible para los ...

El pasado miércoles inició el proceso para elegir gobernador o gobernadora del Estado de México el próximo 4 de junio de 2017. De esta manera inicia la madre de las batallas electorales del año que entra, y como cada sexenio ésta será la aduana ineludible para los partidos que aspiran a ganar la elección presidencial de 2018.

Sin embargo, hoy hay condiciones distintas a las de 2011 cuando Eruviel Ávila arrasó con una votación del 61% ganándole tres a uno a Alejandro Encinas y relegando al PAN a un tercer lugar; o a las de 2005 cuando Enrique Peña Nieto ganó casi dos a uno a las alianzas encabezadas por PAN y PRD que tuvieron respectivamente poco más del 24% de la votación.

Hoy al menos hay tres circunstancias que, como nunca, podrían hacer posible la alternancia en el estado más poblado del país (tiene 16 millones de habitantes) y el segundo económicamente más relevante (aporta más del 9% al PIB nacional). La primera tiene que ver con la debilidad del PRI, resultado de una mezcla de malos gobiernos a nivel local y una desaprobación de la gestión del presidente Peña Nieto que antes del episodio Le ponemos la alfombra roja a Trump, el enemigo de México era de alrededor del 70 por ciento.

La segunda circunstancia tiene que ver con los resultados de los gobiernos priistas que, a pesar de haber estado en el poder ininterrumpidamente por casi nueve décadas, no han podido resolver problemas elementales como la inseguridad traducida en miles de secuestros y extorsiones, feminicidios, robos a casa habitación y vehículos y desapariciones forzadas, producto de bandas criminales y narcotraficantes que cada día ganan más y más terreno. La salud es un rubro de notoria deficiencia: como Senadora, no hay semana que pase sin que algún familiar desesperado me pida intervenir para que a su enfermo le adelanten un estudio urgente o una cirugía programada para semanas adelante o para que le den cama en un hospital.

La vinculación del PRI-gobierno mexiquense con grupos clientelares como Antorcha Campesina, asociación conocida por hacerse de predios a la mala, ha generado violaciones sistemáticas al Estado de derecho, y la que tienen con diversos grupos de transportistas, en buena medida, ha sido la causa de que no tengamos, por ejemplo, trenes que nos evitaran desperdiciar en promedio 20 horas a la semana equivalentes a 43 días al año de nuestra vida en el tráfico.

Pero no, los mexiquenses, a juicio de quienes han gobernado el estado, no nos merecemos una vida con calidad sino una deliberada falta de planeación urbana cuya motivación ha sido una inagotable corrupción. La clase política priista mexiquense es voraz e insaciable. ¿El resultado?: Miles de asentamientos irregulares sin buenos servicios o de plano sin ellos; permisos indebidos para fraccionar y construir indiscriminadamente; deforestación; vialidades colapsadas; falta de espacios públicos suficientes y dignos; inundaciones y contaminación. Un caos, y la gente cada vez más harta.

La tercera condición actual es la posibilidad de una alianza electoral conformada no sólo por el PAN y el PRD sino por otros partidos más. Sin Andrés Manuel López Obrador, quien le hizo el favor al PRI de reventar la alianza en 2011 de por medio, y tras las exitosas alianzas de este año, hay una buena oportunidad. Sin embargo, nada está dado y de que quienes queremos un cambio, hagamos las cosas bien, dependerá ganar por primera vez la gubernatura. El PRI mexiquense es sin duda el dinosaurio más feroz, y la designación de Luis Miranda Nava, reconocido operador político mexiquense como secretario de Desarrollo Social, envía el claro mensaje de que harán lo que sea, por no perder la joya de la corona. La alianza es un paso importante para ganar y requerirá altura de miras y generosidad de todos. Ojalá hayamos aprendido del 2011.

Temas: