Cambio climático, los compromisos inaplazables

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Laura Rojas 15/06/2014 01:52
Cambio climático, los compromisos inaplazables

El cambio climático es sin duda, el mayor reto que enfrenta la humanidad de nuestra época. Es una realidad irreversible que nos ha alcanzado, que está modificando de forma aún incierta la vida sobre la Tierra y cuyos impactos afectarán a las generaciones futuras por muchos siglos.

La discusión internacional sobre el cambio climático tiene al menos unas cinco décadas, pero fue hasta los 80 cuando bajo el auspicio de las Naciones Unidas se fundó el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) para proveer a los tomadores de decisiones de información objetiva sobre las causas del cambio climático, sus impactos y las posibles respuestas a éstos.

Después de estos años de investigación científica y discusión política, las evidencias del cambio climático y sus efectos son ya incontrovertibles y las acciones para contenerlo son inaplazables. La fecha límite para acordar los nuevos compromisos en esta materia está a la vuelta de la esquina. París, 2015 es la cita en la que los países, especialmente los que más contribuyen al cambio climático, se jugarán el futuro.

De acuerdo con el documento del IPCC, Resumen para responsables de políticas. En: Cambio climático 2013: bases físicas. Contribución del Grupo de trabajo I al Quinto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, el calentamiento en el sistema climático es inequívoco y, desde la década de los 50, muchos de los cambios observados no han tenido precedentes en los últimos milenios.

La atmósfera y el océano se han calentado, los volúmenes de nieve y hielo han disminuido, el nivel del mar se ha elevado y las concentraciones de gases de efecto invernadero han aumentado.

Cada uno de los tres últimos decenios ha sido sucesivamente más cálido en la superficie de la Tierra que cualquier decenio anterior desde 1850.

En los últimos 800 mil años, las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono aumentaron 40% desde la era preindustrial debido, en primer lugar, a las emisiones derivadas de los combustibles fósiles y, en segundo lugar, a las emisiones derivadas del cambio de uso del suelo. Los océanos han absorbido alrededor de 30% del dióxido de carbono emitido, provocando su acidificación y poniendo en riesgo miles de especies marinas.

Para contener el cambio climático, será necesario reducir de forma sustancial y sostenida las emisiones de gases de efecto invernadero. De no ser así, éstos causarán un mayor calentamiento y nuevos cambios en todos los componentes del sistema climático: la calidad del aire se seguirá deteriorando; los océanos seguirán calentándose; el volumen de los glaciares continuará reduciéndose; y el nivel medio del mar seguirá aumentando.

A estas alturas, el impacto es irreversible. Lo que queda es contener y bajo el principio de responsabilidades comunes, pero diferenciadas entre países, asumir los compromisos de reducción de emisiones, mitigación y adaptación, para lo cual harán falta también acuerdos en materia de financiamiento, transferencia de tecnologías y construcción de capacidades, entre otros. Pero los gobiernos no pueden solos ni en la construcción de los acuerdos multilaterales ni en su eventual implementación.

Mientras las negociaciones en los foros de Naciones Unidas avanzan a paso de tortuga y con dificultades, hay estados como California, en Estados Unidos, que han aprobado legislaciones que establecen compromisos de reducción de emisiones aún más ambiciosos que los establecidos en el Protocolo de Kioto. Además, hay países como México y Reino Unido que igualmente han aprobado legislaciones nacionales en el mismo sentido. Si cada país y cada Estado o región hicieran lo mismo, un acuerdo internacional sería mucho más sencillo de alcanzar.

Pero para eso se necesita a los parlamentos y para eso es útil la diplomacia parlamentaria. Una muestra se dio hace unos días en la Ciudad de México, donde más de 200 parlamentarios de alrededor de 80 países nos reunimos en la Cumbre de Legisladores de Globe para asumir el compromiso de aprobar legislaciones locales y nacionales como una muestra de conciencia, voluntad y responsabilidad. Gobiernos, parlamentos, empresarios y ciudadanos, todos tenemos que poner nuestra parte sin regateos, con urgencia y eficacia. En esto literalmente, nos jugamos la vida.

                *Politóloga. Senadora
                de la República.

                Twitter: @Laura_Rojas_

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