El retorno de Echeverría

Durante la campaña presidencial del año pasado se advertía que el regreso del PRI podría traer al ámbito nacional resabios del pasado.

Uno de los peores gobiernos en la historia de México fue el de Luis Echeverría. Quizá el más grande de sus errores fue “estatizar la economía”, nada más hay que considerar que  esto es el principal motor económico y de desarrollo que debe tener el gobierno. El endeudamiento, el déficit fiscal y el populismo de sus políticas rompieron con la tendencia de crecimiento que había conseguido México.

Durante la campaña presidencial del año pasado se advertía que el regreso del PRI podría traer al ámbito nacional resabios del pasado como las formas de control corporativista que habían encontrado refugio en la esfera local, pero nadie imaginó que en materia económica habría un salto al pasado.

Era difícil pensar que volviéramos a un estatismo de corte echeverrista en primer lugar, porque se creía que habíamos aprendido la lección y que el fantasma de la deuda ya no volvería a rondar. En segundo lugar, porque Peña mencionó en la campana sobre crear nuevos impuestos especialmente para la clase media y al sector productivo. En tercer lugar, porque el equipo de economistas del presidente Peña, proyectaba la idea de dar un nuevo impulso de modernización al país. Hoy la realidad es otra.

Coincidimos que el Estado mexicano se tiene que fortalecer para enfrentar realidades urgentes y dolorosas como la extrema pobreza y el crimen organizado. Para ello se requieren recursos, pero sobre todo, se necesita potenciar los diversos sectores que generan riqueza. El presidente Peña dice que su propuesta de reforma hacendaria es una propuesta social. Pero no puede considerarse social una reforma hacendaria que desincentiva el empleo.

Algunos ejemplos de la visión echeverrista del presidente Peña se manifiestan en el impuesto a uno de los sectores que activan la economía de forma más dinámica como es el de construcción. Generar impuesto de IVA de 16% a la compra venta de casas y a las hipotecas elevaría el costo de las viviendas hasta en 34%, lo cual desincentivaría a este sector y a todos los ramos de la industria que lo acompañan. Quienes se verán afectados por estos impuestos no sólo son los inversionistas, o la clase media, sino miles de trabajadores del sector de la construcción que se quedarían sin empleo.

Otra encarnación echeverrista es la pretensión de gravar con IVA a las colegiaturas y modificar el régimen fiscal de las escuelas para que paguen el Impuesto Sobre la Renta, lo cual incrementará de manera importante el costo de las colegiaturas.

Otro sector que aun antes de florecer sería afectado con la reforma hacendaria que ha propuesto el gobierno, es la sociedad civil organizada porque pretende limitar el monto de las deducciones de las personas físicas (incluyendo los donativos a ONG), a 10% de sus ingresos totales anuales, pero estableciendo que de 7% de las utilidades fiscales deducibles, 4% debe destinarse a los gobiernos, lo cual desalentará los donativos a iniciativas de la sociedad civil.

Para colmo, como ya lo he mencionado en este espacio, el gobierno asume que con todo y estos nuevos impuestos no recaudará lo necesario para cubrir sus necesidades y propone recurrir a la deuda como alternativa para lograrlo, olvidando que no sólo México sufrió en el pasado debido al endeudamiento irresponsable sino que hoy mismo, varios países europeos no pueden superar su crisis.

Por eso en el PAN decimos no a esta reforma hacendaria del gobierno por ser una reforma que en lugar de construir futuro, mira al pasado.

                *Politóloga. Senadora de la República.

                @Laura_Rojas_

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