Hasta que la boda nos separe
Por Adrián Ruiz Después de un noviazgo, Daniel y María han decidido dar el siguiente paso, se encuentran en los preparativos de su boda; como dicta la tradición el padre debe de hacerse cargo de los preparativos, sin embargo, María ha anhelado, desde que era una ...
Por Adrián Ruiz
Después de un noviazgo, Daniel y María han decidido dar el siguiente paso, se encuentran en los preparativos de su boda; como dicta la tradición el padre debe de hacerse cargo de los preparativos, sin embargo, María ha anhelado, desde que era una niña, el tener un festejo como el de Ariel, de La sirenita. Las discrepancias salen a la luz, y por diferencias irreconciliables, la pareja toma la decisión de organizar dos bodas, pero no contaban con que las fechas se iban a empalmar, de aquí se va desarrollando esta propuesta que muestra el festejo de esta pareja, en la que cualquier mexicano puede sentir afinidad.
Al estilo de falso documental, recurso utilizado en cintas como El proyecto de la bruja de Blair, Rec o en comedia, con la serie The office, el lente del hermano de Daniel, quien es el encargado de hacer el video de la boda, será la mirilla a la vida de esta pareja, en la que diferentes personajes y situaciones irán desfilando. La propuesta en cuanto a dirección es arriesgada, valiente para el género de comedia, el único, pero podría ser que la gente podría llegar a marearse, si son sensibles al movimiento.
Chistes desenfadados, doble sentido, algunas críticas sociales asentadas en las familias de los protagonistas y con un llegue a los influencers son algunos de los recursos a explotar. Se usan participaciones especiales de Roberto Palazuelos, en su efervescencia de mirrey planeador de bodas, así como Adal Ramones, cuya presencia tiene altibajos en el filme, pero junto a Martin al amanecer, tal vez es lo más fortuito que ha hecho en cine.
Adaptada de un filme ruso, Kiss them all (Gorko!), el filme es un guateque que otorga desparpajo funcional.
- DIRIGE: Santiago Limón.
- ACTÚAN: Diana Bovio, Gustavo Egelhaaf y Héctor Holten.
