Todo mal
Por Adrián Ruiz Tras el éxito de crítica de Vuelven, recomendada por Guillermo del Toro y Stephen King, Issa López regresa a la comedia con una historia sobre tres primos, quienes desde pequeños han compartido momentos, uno de ellos, Fernando, sueña con regresar el ...
Por Adrián Ruiz
Tras el éxito de crítica de Vuelven, recomendada por Guillermo del Toro y Stephen King, Issa López regresa a la comedia con una historia sobre tres primos, quienes desde pequeños han compartido momentos, uno de ellos, Fernando, sueña con regresar el penacho de Moctezuma a México, al pasar de los años se convierte en diplomático, está a punto de cristalizar su sueño, y pronto contraerá nupcias.
Paralelo a ello, hallamos a sus dos primos, Matías y Dante. el primero es una exestrella pop y cantante de covers, el segundo es un estudiante de doctorado con una tesis interminable y que vive en el clóset de su madre. Al parecer, Fernando representa lo que para muchos es el éxito, pero todo cambia al ser plantado en el altar.
El control de Fernando desaparece, sus primos tendrán que ser sus aliados, pues el diplomático perdió el penacho de Moctezuma. La cineasta se arriesga, hace una comedia con tintes de thriller y de acción, lo que se aprecia en una secuencia de siete minutos, en la cual se gesta una de las persecuciones del filme. La también escritora sabe dibujar personajes, se mete en el universo masculino. En la cinta las situaciones y los chistes se perciben forzados y metidos con calzador.
A lo largo de sus comedias, Efectos secundarios o Casi divas, la cineasta nos hablaba de la crisis de los 30 y en la segunda se abordaba el feminicidio, homofobia, discriminación por la tez de piel. Ahora no se sabe el tema a explotar ¿la inmadurez del hombre contemporáneo? ¿el cómo los mexicanos se aferran a causas perdidas? Pese a los esfuerzos y los guiños al grupo Magneto, la película no está del todo mal, pero tampoco es una joya del
entretenimiento.
- DIRIGE: Issa López.
- ACTÚAN: Osvaldo Benavides, Paula Serrano, Sebastián Zurita, Alfonso Dosal y Martín Altomaro.
