La noche del demonio: La última llave
Por Adrián Ruiz Los espíritus chocarreros que atormentaban familias tomaron un nuevo sentido con la saga de La noche del demonio, filme en el que Elise Reinier se convirtió en la esperanza de todos aquellos que tenían experiencias non gratas con espectros, además de ...
Por Adrián Ruiz
Los espíritus chocarreros que atormentaban familias tomaron un nuevo sentido con la saga de La noche del demonio, filme en el que Elise Reinier se convirtió en la esperanza de todos aquellos que tenían experiencias non gratas con espectros, además de mostrar una estética surrealista en aquellos mundos paralelos en los que se adentraban estos personajes, por estos elementos Elise se tornó en un estandarte y la franquicia en un éxito.
De nueva cuenta, y a manera de precuela, se presenta una cuarta entrega en la que conoceremos el origen de Elise, así como de su don, y se presentarán a diferentes miembros de su familia. Todo se desatará después de que la protagonista reciba una llamada, en la que solicitan su ayuda, por lo que irá a una casa que resulta ser el inmueble donde habitaba con sus familiares en su infancia y donde su historia como síquica comenzaba a dar muestras de lo que era capaz de hacer, ya en una etapa adolescente.
Elise y sus dos ayudantes se enfrentan a una serie de eventos que ni ellos mismos imaginaron, este es el plot de un filme que cuenta con el encanto de este grupo de cazafantasmas, que tienen empatía y vis cómica cuando trabajan juntos; sin embargo, la premisa y la forma en la que se presentan resulta reiterativa, y son pocas las escenas que consiguen una estética nítida de suspenso.
Conforme va avanzando la historia, y a pesar que la heroína experimenta el miedo por primera vez, el comeback de Elise no logra cuajar su concepto, el score tampoco es de gran ayuda y resulta ser una entrega desangelada, en la que jamás se logra tener la llave para abrir una puerta en la que se pueda hallar terror a plenitud.
DIRIGE
- Adam Robitel
Actúan
- Lin Shaye
- Josh Stewart
- Javier Botet
- Spencer Locke
