Guerra de papás 2

Por Adrián Ruiz Después de que Dusty y Brad, padre y padrastro respectivamente, llegaron a una tregua en la que conviven en armonía y hasta han hecho nuevas migas, este dúo se verá de nueva cuenta en apuros. La pequeña Megan desea una Navidad en la que todos sus ...

Por Adrián Ruiz

Después de que Dusty y Brad, padre y padrastro respectivamente, llegaron a una tregua en la que conviven en armonía y hasta han hecho nuevas migas, este dúo se verá de nueva cuenta en apuros. La pequeña Megan desea una Navidad en la que todos sus seres queridos convivan en un solo espacio, es por ello que se ha llegado a la conclusión de que todos deben convivir en una sola fiesta.

Todo parece armonía hasta que Dusty descubre que Kurt, su progenitor, también estará en la jugada, no le hace mucha gracia porque su infancia se vio empapada por un hombre mujeriego, bebedor y mal hablado; Don, el padre de Brad, también estará en dichos festejos; sin embrago, y a diferencia del antes mencionado, este señor se caracteriza por ser un pan de Dios, amable, afable y simpático. Dos mundos opuestos convivirán.

La convivencia de polos distintos, padrastros, hermanastros, abuelos, abuelastros, entre otros parentescos, es la riqueza a explotar en el filme, pero esto se queda a medias. La comedia se sustenta en el slapstick, en ella algunos gags pecan de exagerados. Aunque John y Mel salen ilesos gracias a su encanto, se percibe que pudieron haber sido explotados de una forma más óptima.

Se exploran temas sobre cómo los hombres no deben ser vulnerables, la conformación de las nuevas familias, o una generación millennial apegada a la tecnología; sin embargo, todo queda en viñetas, nada llega a ser explosivo. El divertimento es aceptable, pero mediocre, todo deriva en una comedia navideña entretenida pero desechable.

  • DIRIGE Sean Anders.
  • ACTÚAN Will Ferrell, Mark Wahlberg, Mel Gibson y John Lithgow.

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