Hotel Transylvania 2

Por Salvador Franco En la vida existen pocas cosas tan decepcionantes como una promesa incumplida. Obviamente, el cine no es la excepción y la secuela de Hotel Transylvania es el ejemplo perfecto para demostrarlo. En 2012 el mundo entero quedó fascinado con la primera ...

Por Salvador Franco

En la vida existen pocas cosas tan decepcionantes como una promesa incumplida. Obviamente, el cine no es la excepción y la secuela de Hotel Transylvania es el ejemplo perfecto para demostrarlo.

En 2012 el mundo entero quedó fascinado con la primera entrega de Genndy Tartakovsky por diversas razones: el divertidísimo universo de monstruos que recreaba la frescura de sus personajes y, por supuesto, por una trama ágil y dinámica que conectaba con el público al plantear la historia de un despistado e inmaduro joven de nombre Johnny que, “por error”, enamora a Mavis, la hija consentida del conde Drácula.

Esa original premisa bastó para crear una de las películas más entretenidas de Sony Pictures Animation, pero que lamentablemente (y lo digo con verdadero pesar), estrena una segunda parte más que mediocre.

La calidad de la animación, como tiene que ser, es irreprochable; colorida y llena de suculentos detalles, pero la historia de de Hotel Transylvania 2, en la que Drac pasa los primeros 50 minutos de la cinta investigando si su nieto Dennis heredó su linaje son repetitivos, lentos y terriblemente aburridos.

La película —o la acción— realmente comienza cuando el protagonista aprovecha la ausencia de los padres del pequeño para huir del castillo e inscribir a su nieto en un campamento para vampiros.

Todo ello acompañado de sus amigos: Frankenstein, Wayne (el hombre lobo), Griffin (El Hombre Invisible), Murray (la momia regordeta) y el gelatinoso Blobby, ninguno de los cuales, por cierto, tiene un peso dramático en la historia.

“Tenemos que enseñarle a este niño a ser un buen monstruo”, dice Drac antes de embarcarse en la aventura que le pone el poco sabor que tiene la cinta, que entonces se perfila a un final predecible cuando Vlad, el legendario y gruñón padre de Drac, llegue al cumpleaños número cinco de su bisnieto Dennis.

¿De quién es la culpa cuando la historia de una película no funciona? La respuesta natural, supongo, es del guionista. ¿Y adivinen de quién se trata? Así es, del actor y ejecutivo de Sony Pictures ¡Adam Sandler!, quien es el encargado de la historia al lado de Robert Smigel, el único sobreviviente del “pool” de guionistas que participaron en la primera entrega.

Es lamentable lo que Sandler terminó por hacerle a esta saga.

DIRIGE

  • Genndy Tartakovsky.

GUIÓN

  • Adam Sandler.

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