Siniestro 2
Por Adrián Ruiz Villanueva Uno de los grandes aciertos de su predecesora es no saber si se trataba de un thriller o una cinta de terror, hasta después de la mitad del metraje se asentaba que el causante de todos los videos, asesinatos y desaparición de niños era a ...
Por Adrián Ruiz Villanueva
Uno de los grandes aciertos de su predecesora es no saber si se trataba de un thriller o una cinta de terror, hasta después de la mitad del metraje se asentaba que el causante de todos los videos, asesinatos y desaparición de niños era a Bagul, un antiguo espíritu alimentado por el alma de los niños.
Después de la muerte del personaje principal de la película antecesora, en la que Ellison Oswalt (Ethan Hawke) murió en el intento de revivir su carrera como escritor, debido a los hechos por muchos conocidos y si no, vale la pena echarles un vistazo.
Ahora, Deputy, el policía que lo acompañó en el esclarecimiento de este crimen, trata de borrar algunas marcas para evitar que Bagul siga dejando su legado, ya que el mal no se destruye, pero se puede hacer el intento por alejarlo.
En medio de esta prueba, el ahora protagonista de la cinta se encuentra con una madre soltera, en medio de la nada en un recinto que tuvo fatales asesinatos, quien en compañía de sus hijos gemelos se topa con hechos desconcertantes, en los que el mal volverá a hacer de las suyas.
Con algunos sonidos incidentales y escenas de fórmula, en la que los saltos están comprobados, la cinta consigue generar suspenso, sin embargo, todo se diluye conforme avanza la trama.
Aún falta más información de Bagul, la cual no colisiona; ahora, los niños toman un protagonismo más acentuado, hecho que no consigue convencer del todo.
Todo el séquito de niños luce unidimensional, sin grises ni matices.
Entre los aciertos de esta secuela, los cuales se cuentan con los dedos de la mano, se localiza la manera en cómo los niños pueden llegar a ser muy ingeniosos para ejecutar a su familia: algunas muertes son muy acertadas.
Asimismo queda asentado que la maldad puede estar intrínseca en los infantes, tal como lo han dictaminado cintas como La mala semilla, Los chicos del maíz o El ángel malvado, por citar algunos ejemplos; muchas veces no hay alguna razón en específico para aniquilar, hecho que lo hace más escabroso.
La secuela es macabra pero no lo suficientemente terrorífica. Se convierte en otra cinta más del montón, de aquellas que ves en la noche: te logra erizar la piel, pero a la mañana siguiente se te olvida.
Todo es redundante, siniestro, pero con tintes de déja vu.
DIRIGE
- Ciarán Foy.
ACTÚAN
- James Ransone.
- Shannyn Sossamon.
- Robert Daniel Sloan.
- Dartanian Sloani.
