Tierra de cárteles

Por Salvador Franco La historia del surgimiento de las autodefensas en Michoacán, sin ningún otro filtro más que la edición de su director, llega este fin de semana a la pantalla grande con Tierra de cárteles Carteland, 2015, el implacable documental de Matthew ...

Por Salvador Franco

La historia del surgimiento de las autodefensas en Michoacán, sin ningún otro filtro más que la edición de su director, llega este fin de semana a la pantalla grande con Tierra de cárteles (Carteland, 2015), el implacable documental de Matthew Heineman.

La cinta, una coproducción entre México y Estados Unidos que recibió los premios a la Mejor Dirección y Fotografía en el pasado Festival de Sundance, es hasta ahora el documento audiovisual más completo que existe sobre la violencia en Tierra Caliente y las organizaciones civiles que se crearon para defenderse de las constantes y violentas agresiones de los narcotraficantes.

La cinta de Heineman sigue a dos personajes centrales: Tim Nailer Foley, un veterano de guerra estadunidense que cambia su misión de “cazar” inmigrantes por la de detener las nuevas rutas que el narco mexicano intenta abrir por el desierto de Arizona; y la de José Manuel Mireles, el líder y uno de los fundadores de las autodefensas.

El realizador busca, sin conseguirlo por completo, construir esta analogía sobre estos dos personajes que comparten la misma edad y la iniciativa por tomar las armas para defenderse de la violencia que ha llegado a su localidad.

Pero, para sorpresa de todos, esa intención del director queda rápidamente atrás para llevar al espectador a uno de los lugares considerados por muchos como uno de los más violentos del mundo: Michoacán.

Heineman, con el aval de Mireles, logra meterse en las entrañas de esta organización para atestiguar su formación, sus métodos poco ortodoxos y también sus abusos, sus excesos y, tiempo después, su propia extinción a manos de la Policía Federal, que las integró como Fuerzas Rurales reguladas por el Estado.

La violencia de las imágenes en la pantalla hace que el espectador voltee la cabeza para evitarlas, pero lo que no se puede evitar es compartir el dolor de cientos de personas que le gritan al Ejército que si a ellos les hubiera pasado lo mismo, en vez de detenerlos se unirían a su lucha.

Tiera de cárteles es una película valiente, vibrante, sorprendente y dolorosa, con un peso que le ganará un lugar no solamente en la historia de la cinematografía, sino también en la de nuestro herido país.

DIRIGE

  • Matthew Heineman.

DOCUMENTAL

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