Dragon Ball Z: La resurrección de Freezer
Por Adrián Ruiz Villanueva Una vez más, Akira Toriyamaretoma los personajes por muchos conocidos, tanto en manga como en el anime Dragon Ball Z, un hito importante en la infancia, adolescencia y desarrollo de por lo menos tres generaciones. En esta ocasión, y luego de ...
Por Adrián Ruiz Villanueva
Una vez más, Akira Toriyama retoma los personajes por muchos conocidos, tanto en manga como en el anime Dragon Ball Z, un hito importante en la infancia, adolescencia y desarrollo de por lo menos tres generaciones. En esta ocasión, y luego de que Bills, Dios de la destrucción, presentado en la cinta anterior, decidiera no destruir la Tierra, debido a los manjares que ahí se sirven, la tranquilidad vuelve al planeta. Sin embargo, antiguos súbditos de Freezer, Sorbet y Tagoma, en un afán de revivir a su maestro, consiguen las esferas del dragón y hacen su deseo realidad. Éste es el punto de partida en el que las batallas, los gags y nuevas transformaciones, ondeadas por el color azul y dorado, son los elementos con los que los fanáticos vuelven a sentir la euforia y nostalgia provocada por Gok y compañía.
La lucha entre el bien y el mal y la amistad son de nuevo la espina dorsal de esta aventura. Asimismo, se subrayan otras viñetas, como el trabajo en equipo y no confiarse demasiado, como le ocurre a algunos personajes, son algunos de los lineamientos de una cinta que se percibe como un capítulo extendido del anime por muchos conocido. No obstante, y pese al esfuerzo por presentar una animación decorosa, en la que se percibe cierta ayuda de CGI, algunos de los chistes lucen forzados, entre ellos se pueden citar el hambre descomunal de Bills y Wiss, algunos momentos que se tornan “cómicos” al interior del escuadrón de Freezer, los cuales le restan un poco de atención a la trama.
Uno de los momentos cumbres, y de los cuales todo mundo habla, son las transformaciones de Vegeta y Gok, quienes adquieren matices azules y un nivel de Dios, sin embargo, éstos jamás se explican. Aparecen como si fueran resultado de la mismísima generación espontánea. Paralelo a esto, Freezer no se queda atrás y la resurrección también alberga nuevas sorpresas en su ser, las cuales carecen de grandiosidad y de contexto.
Mención aparte y gran acierto resulta la inclusión de las voces originales, las que acompañaron a los niños y adolescentes de los noventa, así es como Mario Castañeda como Gok o Kakarotto evoca añoranzas al escuchar de nueva cuenta el Kame Hame Ha; René García como Vegeta hace lo propio con el sentido del humor ríspido y cierto recelo a Kakarotto; Luis A. Mendoza como Gohan, tiene líneas divertidas y espontáneas, todo gracias a la dirección y doblaje como Krilin de Eduardo Garza, quien lleva a buen puerto el rubro del doblaje de la cinta. El pero es que el guión y los chistes no son del todo sólidos, diluyendo un poco la atención de la premisa. En síntesis, la Genkidama está de regreso, pero el Kame Hame Ha no es tan efectivo como lo fue en sus ayeres.
Dirige
- Tadayoshi Yamamuro.
Animación
