Intensa-Mente

Por Salvador Franco Reyes Durante 20 años Pixar ha puesto ante nuestros ojos algunas de las más emocionantes, divertidas y conmovedoras historias que hayan sido creadas en el séptimo arte y uno de sus grandes secretos es que siempre nos sorprende. Su más reciente ...

Por  Salvador Franco Reyes

Durante 20 años Pixar ha puesto ante nuestros ojos algunas de las más emocionantes, divertidas y conmovedoras historias que hayan sido creadas en el séptimo arte y uno de sus grandes secretos es que siempre nos sorprende.

Su más reciente obra, Intensa-Mente (Inside-Out), dirigida por Pete Docter (el mismo de Monsters Inc.) y codirigida por el filipino Ronaldo Del Carmen, afortunadamente, no es la excepción.

Nos encontramos de nuevo ante una película que solamente se le podía ocurrir a ese equipo de genios, encabezados por John Lasseter, quienes ahora deciden hablar de algo que todos conocemos, pero nunca habíamos visto: las emociones.

Alegría, Tristeza, Desagrado, Temor y Furia un día se encuentran peleando por la silla principal en el cuarto de control de la cabeza de Riley, una adolescente cuyo mundo se tambalea cuando sus padres deciden dejar la tranquilidad de Minessota para mudarse a San Francisco.

Desde el primer minuto, la película transcurre en dos tiempos y espacios: el interior de la mente de la preadolescente y el exterior, o lo que la mayoría llamamos “el mundo real”, que es el reflejo de todo lo que sucede en el interior. Es decir, las consecuencias de lo que sentimos, de lo que decimos y de lo que hacemos.

Fiel a sus narrativas, Pixar convierte sus películas en una aventura imparable que termina, en algún punto y con algún personaje, en tocar nuestras emociones. Pero como pasa en la mayoría de sus cintas, siempre terminamos por aprender algo y en este caso es que las emociones, incluso las que consideramos “negativas”, como la furia o el temor, existen por una razón, y que si somos capaces de entenderlas y controlarlas, tomaremos las mejores decisiones y permitiremos que Alegría y no Frustración (este personaje no sale en la película), sea quien domine nuestra vida.

Otro aspecto que me llamó la atención de Intensa-Mente fue su estilo visual, que en esta ocasión es más borroso que pulido, que se vuelve rebuscado en algunos momentos y demasiado simple en otros: una decisión que responde única y exclusivamente a la intención de plasmar lo que ocurre en nuestra cabeza.

Solamente me gustaría agregar que Intensa-Mente es una propuesta compleja, arriesgada y sensible, que no entrará automáticamente a mi lista de “favoritas” de Pixar, dominada desde hace un tiempo por la primera y tercera entrega de Toy Story, por WALL.E y por supuesto, por Ratatouille.

* Por favor lleguen temprano a la función y no se pierdan el colorido cortometraje Lava, que se proyecta antes de la cinta

DIRIGE

Pete Docter.

ANIMACIÓN

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