El año más violento

Por Alonso Díaz de la Vega Desde su debut, Margin Call 2011, J.C. Chandor mostró un interés por la depredación y la supervivencia que apareció como un símil del mundo natural en Todo está perdido All is Lost, 2013. Sobrevivir, nos enseñó Chandor en estas cintas, es ...

Por Alonso Díaz de la Vega

Desde su debut, Margin Call (2011), J.C. Chandor mostró un interés por la depredación y la supervivencia que apareció como un símil del mundo natural en Todo está perdido (All is Lost, 2013). Sobrevivir, nos enseñó Chandor en estas cintas, es una decisión que implica una muerte. Los otros o nuestra desesperanza son una pérdida que el sobreviviente no puede lamentar o siquiera reconocer. La vida, en los filmes de Chandor, es un océano donde la moral, ese árbol que da moras, no tiene dónde enraizarse; sólo se le vislumbra flotando a la deriva como fragmento de una playa devastada. Hay algo apocalíptico en ese pensamiento, que no había sido tan evidente hasta El año más violento (A Most Violent Year, 2014).

Situada en 1981, estadísticamente el año con más incidencias criminales en la historia de Nueva York, en la película se percibe una atmósfera de caos, de cataclismo: a Abel Morales (Oscar Isaac) le roban varios camiones de combustible, lo intentan asesinar dentro de su casa; su esposa, Anna (Jessica Chastain), encuentra a su hija jugando con el arma que iba a matarlos; el fiscal de la ciudad (David Oyelowo) quiere someter la empresa de Abel a una auditoría. El despiadado ecosistema neoyorquino se cierne sobre este inmigrante obsesionado con la virtud para exigirle su integración a un sistema darwinista donde la solidaridad se limita al clan.

Para Abel, sin embargo, la fuerza radica en la decencia. “Estos hombres”, le explica a un chofer asaltado por ladrones, “son cobardes; son muy débiles para trabajar o pelear con sus propias manos”. Sus convicciones se acercan a las de Antígona, que no por ser justas dejan de ser necias, trágicas. Su obstinación en adquirir un muelle durante esta violenta temporada nos afirma su carácter destructivo. Anna, por otro lado, es una figura amenazante, agresiva, una matona. Sus consejos orientados a la ilegalidad le repulsan a Abel, a quien ella describe en un arranque como un “pinche marica”. Sin embargo, en el fondo Anna admira a su esposo. Aunque es hija y hermana de matones, reconoce que su padre hacía lo que hacía porque era más fácil. La fe de Abel en su empresa y en sí mismo asombra y convierte, pero ante una época como esta defrauda.

Chandor quisiera creer también en Abel, pero desconfía de la codicia y del Sueño Americano, que constantemente se revela como una excepción y no como una tendencia. En sus colores sombríos y sus escalofriantes revelaciones, El año más violento comunica una desilusión intensa y necesaria mientras se acercan los discursos de campaña sobre oportunidades en la tierra de los valientes, que resultan ser no los más brillantes ni los más rectos, sino los más feroces.

DIRIGE

  • J.C. Chandor.

ACTÚAN

  • Oscar Isaac.
  • Jessica Chastain.
  • Albert Brooks.
  • David Oyelowo.

@diazdelavega1

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