La Cenicienta

Por Adrián Ruiz Villanueva Desde tiempos inmemorables se cuentan las andanzas de una chica de gran corazón y valentía. Su nombre, con algunas variantes, obedece a Cenicienta, cuya historia tiene, por lo menos, 700 versiones, entre las que destacan la de Perrault, de ...

Por Adrián Ruiz Villanueva

Desde tiempos inmemorables se cuentan las andanzas de una chica de gran corazón y valentía. Su nombre, con algunas variantes, obedece a Cenicienta, cuya historia tiene, por lo menos, 700 versiones, entre las que destacan la de Perrault, de origen francés,  así como  la de los hermanos Grimm, de origen alemán. Estos escritos datan  de los años 1697 y 1812, respectivamente.

Cincuenta años atrás, Disney hizo su propia versión animada, convertida en un clásico, donde las canciones, el hada madrina, que al ritmo de Bidibi BadibiBu, hicieron los sueños de una doncella realidad. El mensaje era claro en la década de los 50:  un príncipe llegará para rescatarte de la inmundicia.

Ahora con un pensamiento más moderno, aunque en esencia lo mismo, la nueva cinta presentada por Disney, y con más inspiración en el cuento de Perrault, aborda la vida de Ella, una dama de gran belleza, pero, sobre todo, de gran valentía y amabilidad, conductas que sigue por consejo de su difunta madre. Tras la muerte de ésta, el padre de la protagonista contrae nupcias con Lady Tremaine, quien se hará acompañar de sus dos hijas Anastasia y Drizella.

Luego de algunos fatídicos eventos, en los que sobresale la muerte del patriarca, Ella es relegada al papel de sirvienta, que hace con esmero y para olvidar su dolor, un mensaje de ama de casa aún en esta versión. Sin embargo, la suerte le sonreirá después de un anuncio real: el príncipe del castillo invita a todas las doncellas casaderas.

Por muchos conocida, en esta versión se destacan varios temas: ser bueno siempre acarrea buenos resultados, amar a alguien tal cual como uno es; humanizar al reino con la fusión entre la nobleza y la plebeya, hacer de la bondad —aunque se interpreta más como estupidez—, una bandera de vida.

 Con aspectos bien cuidados, en diseño de producción, vestuario, fotografía el resultado es satisfactorio en su apartado técnico. En términos de elenco, todo el engranaje funciona a la perfección, James es cándida y genera empatía; Madden deja de ser sólo un objeto, a como lo era en el cuento original, imprimiéndole carisma y encanto, pero, sobre todo, Blanchett brilla sobremanera como la gran villana, quien nos evoca a los papeles más tremendos de Bette Davis. En definitiva Cenicienta calza bien para las nuevas y viejas generaciones, aunque las feministas no estarán muy de acuerdo.

Dirige:

  • Kenneth Branagh.

Actúan:

  • Lily James.
  • Richard Madden.
  • Cate Blanchett.

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