Pacto diabólico 2

Por Adrián Ruiz Villanueva Una escena en la que una joven limpia una pared manchada de sangre, en la que descubre un peculiar objeto. El techo indica “Él me enseñó cómo”. Hay una investigación policiaca, en la que se presume hay un asesino en serie que imita los ...

Por Adrián Ruiz Villanueva

Una escena en la que una joven limpia una pared manchada de sangre, en la que descubre un peculiar objeto. El techo indica “Él me enseñó cómo”. Hay una investigación policiaca, en la que se presume hay un asesino en serie que imita los pasos de un antiguo homicida. El panorama pinta venturoso para experimentar el terror y el thriller. El resultado es fatídico, pobre y hasta enfurece.

A través de los sueños de la joven, en los que hay imágenes de asesinato y de un hombre de apariencia siniestra, la cinta “pretende” tejer una atmósfera de zozobra, que jamás llega a culminar.

A la par, el investigador del FBI intenta armar el rompecabezas de una serie de asesinatos sin esclarecer.

Todo se desmorona, jamás se atan cabos, las actuaciones lucen desangeladas, parcas, las situaciones un tanto inconexas.

En el cine de terror, en el 90 por ciento de los casos, no es necesario ver la primera parte para entender la situación a contar.

En Pacto diabólico 2 se carece de ello. La historia luce rebuscada, con giros de tuerca incapaces de sorprender. Todo luce forzado y espantoso.

La cinta también se inclina por fusionar el thriller, simbolizado por el policía, pero jamás llega a definir con exactitud qué nos presenta, y aún más frustrante es que jamás llega a atrapar.

La combinación thriller-terror es torpe y frustrante para el espectador, a más no poder, sobre todo cuando se fusiona un espíritu chocarrero con un asesino de carne y hueso.

No sabes qué está pasando, ni adónde dirigir tu atención.

Los asesinatos, el misterio, todo, es fallido; no hay tela de dónde cortar. Lo peor es que en el desenlace de la trama todo arroja a que haya una tercera parte. ¡Por favor, líbrenos de ese mal!

Una cinta a la que se debería llevar el demonio. Recomiéndela sólo a sus enemigos.

La frustración de haber perdido tiempo, dinero y salir vacío — pues no aporta nada—, es para salir enojado.

Dirigen:

  • Dallas Richard Hallam y Patrick Horvath.

Actúan:

  • Caity Lotz.
  • Camilla Luddington.

Temas:

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