Cincuenta sombras de grey
Por Adrián Ruiz El anhelo de cualquier mujer se hizo realidad, primero en las letras, con la aparición de la novela Cincuenta sombras de Grey, escrita por E. L. James. Las razones son muchas, en primera instancia, una mortal es capaz de acceder a un millonario, joven y ...
Por Adrián Ruiz
El anhelo de cualquier mujer se hizo realidad, primero en las letras, con la aparición de la novela Cincuenta sombras de Grey, escrita por E. L. James. Las razones son muchas, en primera instancia, una mortal es capaz de acceder a un millonario, joven y quien muestra interés en ella; una vez asentado el interés, la guía por experiencias sexuales inimaginables para ella, pues también era doncella; en tercera, está el deseo de cualquier mujer, que su presencia sea suficiente para cambiar o, por lo menos, injerir en la forma en cómo se conduce el amado en cuestión.
Bajo dichos paradigmas se rige una premisa en la que una estudiante de letras inglesas, Anastasia Steele, conoce a un magnate, Christian Grey, hombre imponente, de personalidad reacia, joven y en apariencia con un corazón de hierro, destaca su filosofía de vida para con las mujeres: “Yo no hago el amor. Yo cojo”, reza una de sus líneas.
A través de poco más de dos horas, las cuales pesan para el sector masculino, la cinta presenta el idilio y el escarceo amoroso de la pareja. Las mujeres se emocionan, se proyectan en Anastacia, aquí se manifiesta un estudio interesante, a las mujeres les interesa el ser cortejadas, sentir el romance antes de cualquier acto sexual, en su mayoría. En la otra cara de la moneda, el hombre es más instintivo, después de un simple “¡hola!”, el poseedor de los cromosomas XY está listo para la acción. Precisamente esta es la razón por la que la mayoría de los hombres sufren, se duermen y adolecen la película.
En apariencia transgresora, la cinta se queda a medias tintas. En cuanto a las escenas sexuales se refiere, algunos fuetazos no son suficientes para escandalizar a nadie, hasta Sergio Goyri imponía más en Te sigo amando, cuando golpeaba a Claudia Ramírez, por citar alguna referencia.
Con desnudos totales de Dakota y parciales por parte de Dornan, el sexo que se delineaba en la novela, y que encantó al público femenino, luce desangelado. Las edades de Lulú, Betty Blue, Luna amarga, por citar algunos títulos, sirven como un vivido representante de lo que es erotismo y hasta cierto punto transgresión en el séptimo arte, cuando se aborda el sexo, ése es uno de los principales problemas del filme, la fornicación jamás llega a colisionar, no es explosivo, no es atrevido.
La hija de Melannie Griffith sigue los pasos de su madre en cuanto a desnudo, como ocurriera con ella en el filme Doble de cuerpo, su desempeño es decoroso y tenaz; Jamie Dornan da lo mejor de sí, pero queda a deber. El soundtrack es de lo mejor que posee el filme: Ellie Goulding, Frank Sinatra, Beyoncé, Annie Lennox, por citar algunos artistas. En definitiva el target de esta cinta son las mujeres que fueron fans de la saga literaria, el resto emitirá más de 50 bostezos.
Dirige:
- Sam Taylor-Johnson
Actúan:
- Dakota Johnson
- Jamie Dornan
