El código enigma

Por Adrián Ruiz Villanueva Tras la invención de una máquina descifradora de códigos, bautizada como Christopher, Alan Turing es denominado como el padre de la computación moderna. Sin embargo, pese a su contribución en la Segunda Guerra Mundial, cuyos hallazgos ...

Por Adrián Ruiz Villanueva

Tras la invención de una máquina descifradora de códigos, bautizada como Christopher, Alan Turing es denominado como el padre de la computación moderna. Sin embargo, pese a su contribución en la Segunda Guerra Mundial, cuyos hallazgos ayudaron a los aliados, pasaron a segundo plano luego de descubrirse su homosexualidad.

De una u otra forma la cinta se ondea con la bandera de la tolerancia y equidad, esto puede ser visto a través de los personajes de Cumberbatch y de Knightley. El primero es homosexual, aunque nadie lo sabe a ciencia cierta. En contraparte hallamos al personaje de la británica, quien representa el movimiento femenino y la búsqueda de un lugar importante en un mundo de hombres. A través de la sucesión de hechos experimentados por estos dos protagonistas, la cinta es una celebración de las diferencias, de promover la tolerancia por medio de los hechos experimentados por los actores centrales.

Con todos los lineamientos propios de una cinta biográfica, el filme juega con los flashbacks para conocer un poco más al personaje en cuestión, el cual sobresale gracias a la interpretación de Cumberbatch, quien es capaz de generar empatía y enemistad por igual. Su personaje puede dividirse en dos vertientes: por un lado, la genialidad que desemboca en una arrogancia desmedida, hechos que siempre terminan por generar enemistades, pero que al final de cuentas es capaz de ir más allá de sus propios límites. Por otro lado hallamos al ser humano, quien se ve envuelto en el bullying, en la incapacidad de manifestar su amor hacia otro hombre, sus problemas para entablar una comunicación, subrayado en su expresión corporal y tartamudeo, pero aquí es donde la cinta adolece al no presentar en una mayor complejidad al personaje, en una época en la que la homosexualidad era motivo de cárcel o de castración.

Con un montaje clásico, uno de los grandes aciertos del filme es el devanearse entre el drama y el thriller, una fusión capaz de mantener al espectador en su butaca. La cinta tiene claras reminiscencias de La teoría del todo, otra de las cintas aclamadas este año, así como de Una mente brillante, biopics centradas en mentes virtuosas de la ciencia.

Sin duda alguna, el código que hace funcionar esta cinta es la portentosa interpretación de Cumberbatch, quien se ve rodeado de una buena ambientación, elegancia visual, ritmo y políticamente correcta.

Dirige:

  • Morten Tyldum.

Actúan:

  • Benedict Cumberbatch.
  • Keira Knightley.
  • Mark Strong.
  • Allen Leech.

Temas:

    X